martes, 13 de septiembre de 2011

La Dictadura de Gómez y la Lucha Clandestina de los Trabajadores



A pesar de los 27 años de represión de la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), los trabajadores logran crear sus primeras organizaciones de clase y realizar movimientos huelguísticos significativos para la época. Con el surgimiento del proletariado petrolero se produjo un salto cualitativo en la estructura de la clase obrera.

En 1909 se fundó una de las primeras organizaciones de trabajadores de la historia de Venezuela, denominada Asociación de Obreros y Artesanos del Distrito Federal, que editaba el periódico "Unión Obrera". Los trabajadores del Gremio de Tipógrafos, cuyos estatutos fueron aprobados en 1909, se convirtieron en uno de los sectores de vanguardia en la promoción de las nuevas organizaciones sindicales.

En relación a los movimientos huelguísticos, existen antecedentes acerca de un paro realizado por los trabajadores del puerto de La Guayra en 1908. Uno de las primeras huelgas de carácter nacional fue la de los telegrafistas en marzo de 1914. El movimiento se originó a raíz de una rebaja de salarios acordada por la Dirección General de Telégrafo. Los telegrafistas de Caracas comenzaron el movimiento de protesta, logrando el respaldo de sus compañeros de Oriente, Valencia, Trujillo, Maracaibo y otras ciudades. Dirigieron el siguiente telegrama al Director General: "Recibimos su circular, que en nada atenúa la irrevocable resolución de los telegrafistas de Oriente y el resto de Venezuela, por estar ya gasta-das las frases de ofrecimiento en que está concebida. Esperamos aumento de sueldo y mejor trato o reemplazo inmediato".

Los trabajadores llegaron a plantear la renuncia a sus cargos si no se aceptaban sus peticiones. En el Archivo de Miraflores, que contiene numerosos documentos sobre esta huelga, existe una comunicación dirigida al Director General de Telégrafo en la que los dirigentes del movimiento señalan: "Anoche recibimos su circular donde nos transcribe una Resolución del Ministerio de Fomento, fechada el 28 de febrero de 1914; por ella vemos que se nos aumentan 10 bolívares quincenales, pero como dicho aumento aparece prescrito en Ley Presupuesto 1913 a 1914, y es el 2 de Marzo cuando se nos aumenta y participa; llenos de indignación y con el decoro que le es peculiar a todo venezolano que se dé una alta idea de si mismo, protestamos enérgicamente y nos adherimos a nuestros compañeros de la República para renunciar a los cargos que desempeñamos, si no se nos aumenta el sueldo" El movimiento huelguístico, coordinado a escala nacional, exigió la destitución del Director General de Telégrafos. Sus miembros ya habían tomado conciencia de sus fuerzas, reflejada en la nota del 5 de marzo de 1914 difundida a todos los huelguistas: "El Gremio de Telegrafistas debe darse una clara idea de la fuerza potencial que tiene, desde luego que es el eje sobre el cual descansa el gobierno y Venezuela comercial; por cuyo motivo, no debe ni pensar siquiera, torcer el rumbo de este paso trascendental que ha dado, paso que marcará en el correr del tiempo la ruta que nos conducirá a la cima de nuestras justas aspiraciones".

Al ordenar el gobierno de Gómez la prisión de los dirigentes, hubo manifestaciones generales de solidaridad de sus compañeros: "Pedimos se suspenda la orden de prisión contra los jefes de Estaciones de esta ciudad y de Carúpano, o si no que se ordene también nuestra prisión, pues somos solidarios de nuestros compañeros". No existen en el Archivo de Miraflores "documentos que relaten el final de la jornada, pero a deducir por uno de los últimos telegramas, los telegrafistas lograron la modificación del Presupuesto que originó la protesta".

Los tranviarios de Caracas, los telefónicos y los trabajadores del Gran Ferrocarril de Venezuela y del FF.CC. Caracas-La Guayra se organizaron hacia 1919. Con el fin de evitar las medidas punitivas del gobierno de Gómez, los panaderos, carpinteros, zapateros, albañiles y otros gremios se organizaron en "Sociedades de Socorros y Mutuo Auxilio" que llevaban nombres de santos, como "Sociedad de la Virgen del Carmen" y "Divino Redentor". Un viejo dirigente obrero manifestó en una entrevista: "a la entrada de la sede del Gremio de tranviarios había una Virgen del Carmen. Todos los obreros al entrar se arrodillaban y se persignaban. Pasaban a la Asamblea y luego uno veía como aquel obrero que se había arrodillado muy humilde ante la Virgen intervenía combativamente en relación a sus reivindicaciones. Era la gente más agresiva y combativa que yo he visto en muchos años".

Esta cobertura táctica facilitó el trabajo clandestino durante la tiranía gomecista. Los contactos intergremiales permitieron crear la primera central obrera venezolana. En 1919 “se organizó la Confederación General Obrera' sobre la base de las corporaciones obreras de los tranviarios de Caracas, del Gran Ferrocarril de Venezuela, del Ferrocarril Caracas-La Guayra, de la Electric Light Co., y de Teléfonos de Caracas. La Confederación editó el periódico 'El Obrero', de muy corta duración". Aunque este embrión de central obrera fue reiteradamente reprimido, su actividad permitió centralizar los
conflictos y organizar movimientos de solidaridad, ejerciendo una influencia decisiva en el desarrollo de la conciencia de unidad de la clase obrera venezolana.

La dictadura de Gómez procuró contrarrestar esta influencia creando una "Federación de Trabajadores", integrada por algunos elementos incondicionales. Este intento de estatización sindical, es decir, de crear un organismo sindical subordinado al Estado, no tuvo éxito, 1919 fue un año de significativos movimientos huelguísticos, que se atrevieron a enfrentar abiertamente a la dictadura. Los gráficos se lanzaron al combate exigiendo mejores salarios. "Los topógrafos - dice Jesús Prieto Soto - le cogen calor a la lucha ... El presidente fundador del gremio, Leopoldo Mattey Coronado, inició gestiones ante las autoridades de la gobernación del Distrito Federal: haciendo uso de un vocabulario enciclopedista fue acusado de subversivo y quedó recluido en La Rotunda hasta su muerte. Luis Germán Ferrer, vice-presidente del gremio, más cauto que Coronado, agotó medios persuasivos hasta que finalmente declaró una huelga a mediados de enero, la cual dio como resultado la firma de la llamada tarifa 20”.

En 1919 hubo "una huelga en las minas de cobre de Aroa, que concluyó con un aumento de salarios de 15 céntimos y medio diario". Los zapateros de la Casa Boccardo lograron un triunfo en la huelga que realizaron en ese año por aumento de salarios. Los tranviarios también declararon una huelga "por salarios-hora y algunas otras condiciones de trabajo, teniendo que pelear en la calle contra la policía y contra los esquiroles". Este enfrentamiento de los huelguistas contra las fuerzas represivas de la dictadura de Gómez demuestra que los tranviarios fueron uno de los gremios más combativos de aquella época.

Estas huelgas de las primeras organizaciones sindicales venezolanas fueron impulsadas por una vanguardia obrera cuya ideología no se ha podido todavía esclarecer a través de la documentación existente. Mientras en otros países de América Latina las luchas sociales de principios de siglos fueron orientadas por la socialdemocracia y, fundamentalmente, por el movimiento anarquista, en Venezuela no se ha podido comprobar el grado de influencia de estas tendencias ideológicas.

Sin embargo, algunos indicios permiten adelantar, como hipótesis de trabajo, una cierta influencia del anarquismo en los primeros organismos sindicales venezolanos. Pérez Salinas anota que a raíz de la represión de las huelgas españolas de 1917, llegó a Venezuela un sector de trabajadores anarquistas: "Huyendo de la represión desatada llegaron a la zona del Caribe grupos de anarco-sindicalistas y de socialistas españoles...Los que llegaron a Venezuela se dedicaron al trabajo, pero también a la siembra de la simiente, a la propagación de la idea sindical, de acuerdo a sus correspondientes filosofías, predominando la del anarco-sindicalismo.

Un profundo conocedor de la historia del movimiento obrero, Rodolfo Quintero, ha entregado, asimismo valiosos antecedentes para el esclarecimiento de la ideología proletaria de las primeras décadas del presente siglo: "Los rasgos anarquistas del Período inicial, apreciables en formulaciones, objetivos y tácticas de la época es la primera de las cuestiones. El predominio del taller artesanal y la pequeña manufactura, las prédicas y gestiones de anarcosindicalistas europeas, españoles e italianos principalmente" que vinieron a trabajar en las construcciones iniciales durante el gobierno de Gómez. "Entre éstos - continúa Quintero - vinieron militantes de organizaciones anarquistas, particularmente de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT española) fundada en 1910.

En una entrevista hecha por el periódico Compañero a un viejo dirigente sindical venezolano también se aportan otros antecedentes de la influencia anarquista: "En este país no habían mano de obra calificada y ya en este siglo, cuando Juan Vicente Gómez se fue a Maracay y empezó a hacer construcciones empezó a venirse una gran cantidad de obreros italianos y españoles, en una época que abunda en el anarquismo. Con esta gente que contrató Gómez se vino una gran cantidad de anarquistas, quienes sembraron aquí la idea de la lucha obrera... Yo recuerdo, ya para los años 27 y 28, época de las luchas estudiantiles, que todavía existían muchos anarcosindicalistas. Ellos, subestimaban el partido político y le daban fundamentalmente importancia al sindicato. Consideraban que el sindicato era la fuerza definitiva para la transformación de la sociedad y que la revolución tenía que fundamentarse en una huelga general que desquiciaría la actual sociedad y que necesariamente convertiría a la clase obrera en el elemento determinante de la dinámica social. Ellos predicaban esto e impulsaron organizaciones de las más antiguas, como la de zapateros, albañiles y algunos grupos gráficos que nacieron bajo el signo anarcosindicalista. Recuerdo que existía un compañero que se llamaba Antón, que era zapatero, que se reunía clandestinamente con quienes estábamos ligados al movimiento obrero. Con él aprendimos las primeras nociones de lo que era un sindicato y de cuál era la finalidad del sindicato. Los anarcosindicalistas fueron los que enseñaron a los intelectuales las primeras cosas referentes a los sindicatos"

Los anarquistas también contribuyeron a la organización de las primeras organizaciones del proletariado petrolero. Un viejo obrero de este Gremio, Raúl Henriquez Estrella, recordaba en un articulo haber recibido orientación anarquista: En 1930, "mis actividades políticas y sindicales se desarrollaron más o menos así: el español José Fernández, tornero en el Táller Mecánico, marxista-anarco sindical en España, me conquistó con sus ideas clasistas"

La influencia anarquista se hizo manifiesta hasta 1936. Rodolfo Quintero sostiene que, además de los petroleros, ese año "otros sectores de trabajadores se organizan igualmente en sindicatos, impresionados sus dirigentes por el nombre manejado con anterioridad en los cursillos y las reuniones semiclandestinas donde participaban anarcosindicalistas españoles"

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