jueves, 11 de agosto de 2016

La patria burguesa y la patria universal - Discurso de Ricardo Flores Magon.



Pronunciado el 19 de septiembre de 1915.

Camaradas:

La humanidad se encuentra en uno de los momentos más solemnes de su historia. En el Universo nada es estable: todo cambia, y nos encontramos en el momento en que un cambio está por efectuarse en lo que se refiere al modo de agruparse de los seres humanos al conjunto de instituciones económicas, políticas, sociales, morales y religiosas, que constituyen lo que se llama sistema capitalista, o sea el sistema de la propiedad privada o individual.

El sistema capitalista muere herido por sí mismo, y la humanidad, asombrada, presencia el formidable suicidio. No son los trabajadores los que han arrastrado a las naciones a echarse unas sobre las otras: es la burguesía misma la que ha provocado el conflicto, en su afán por dominar los mercados. La burguesía alemana realizaba colosales progresos en la industria y en el comercio, y la burguesía inglesa sentía celos de su rival. Eso es lo que hay en el fondo de ese conflicto que se llama guerra europea: celos de mercachifles, enemistades de traficantes, querellas de aventureros. No se litiga en los campos de Europa el honor de un pueblo, de una raza o de una patria, sino que se disputa, en esa lucha de fieras, el bolsillo de cada quien: son lobos hambrientos que tratan de arrebatarse una presa. No se trata del honor nacional herido ni de la bandera ultrajada, sino de una lucha por la posición del dinero, del dinero que primero se hizo sudar al pueblo en los campos, en las fábricas, en las minas, en todos los lugares de explotación y que ahora se quiere que ese mismo pueblo explotado lo guarde con su vida en los bolsillos de los que lo robaron.

¡Qué sarcasmo! ¡Qué ironía sangrienta! Se hace trabajar al pueblo por un mendrugo, quedándose los amos con la ganancia, y después se hace que los pueblos se destrocen unos a otros para que esa ganancia no sea arrancada de las uñas de sus verdugos. Protegernos los pobres, está bien: ése es nuestro deber, ésa es la obligación que nos impone la solidaridad. Protegernos los unos a los otros, ayudarnos, defendernos mutuamente, es una necesidad que debemos satisfacer si no queremos ser aniquilados por nuestros señores; pero armarnos, y echarnos unos sobre los otros para defender el bolsillo de nuestros amos, es un crimen de lesa clase, es una felonía que debemos rechazar indignados. A las armas, está bien; pero contra los enemigos de nuestra clase, contra los burgueses, y si nuestro brazo ha de tronchar alguna cabeza, que sea la del rico; si nuestro puñal ha de alcanzar algún corazón, que sea el del burgués. Pero no nos destrocemos los pobres unos a los otros.

En los campos de Europa los pobres se destrozan unos a los otros en beneficio de los ricos, quienes hacen creer que luchan en beneficio de la patria. Y bien; ¿qué patria tiene el pobre? El que no cuenta más que con sus brazos para ganarse el sustento, sustento del que carece si al amo maldito no se le antoja explotarlo, ¿qué patria tiene? Porque la patria debe ser algo así como una buena madre que ampara por igual a todos sus hijos. ¿Qué amparo tienen los pobres en sus respectivas patrias? ¡Ninguno! El pobre es un esclavo en todos los países, es desgraciado en todas las patrias, es un mártir bajo todos los gobiernos. Las patrias no dan pan al hambriento, no consuelan al triste, no enjugan el sudor de la frente del trabajador rendido de fatiga, no se interponen entre el débil y el fuerte para que éste no abuse del primero; pero cuando los intereses del rico están en peligro, entonces se llama al pobre para que exponga su vida por la patria, por la patria de los ricos; por una patria que no es nuestra, sino de nuestros verdugos.

Abramos los ojos, hermanos de cadena y de explotación; abramos los ojos a la luz de la razón. La patria es de los que la poseen, y los pobres nada poseen. La patria es la madre cariñosa del rico y la madrastra del pobre. La patria es el polizonte armado de un garrote, que nos arroja a puntapiés al fondo de un calabozo o nos pone el cordel en el pescuezo cuando no queremos obedecer las leyes escritas por los ricos en beneficio de los mismos ricos. La patria no es nuestra madre: ¡es nuestro verdugo! y por defender a ese verdugo, nuestros hermanos, los proletarios de Europa se arrancan la existencia los unos a los otros. Imaginaos el espacio que ocuparán más de 6 000 000 de cadáveres; una montaña de cadáveres, ríos de sangre y de lágrimas, eso es lo que ha producido hasta este momento la guerra europea. Y esos muertos son nuestros hermanos de clase, son carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Son trabajadores que desde niños fueron enseñados a amar a la patria burguesa, para que, llegado el caso, se dejasen matar por ella. ¿Qué poseían de sus patrias esos héroes? ¡Nada! No poseían otra cosa que un par de brazos robustos para procurarse el sustento propio y el de sus familias. Ahora las viudas, los dolientes de esos trabajadores tendrán que morirse de hambre. Las mujeres se prostituirán para llevarse a la boca un pedazo de pan; los niños robarán para llevar algo de comer a sus ancianos padres; los enfermos irán al hospital y a la tumba. Burdel, presidio, hospital, muerte miserable: he ahí el premio que recibirán los deudos de los héroes que mueren por su patria, mientras los ricos y los gobernantes derrochan en francachelas el oro que se ha hecho sudar al pueblo en la fábrica, en el taller, en la mina. ¡Qué contraste! Sacrificio, dolor, lágrimas para los que todo lo producen, para los creadores abnegados de la riqueza. Placeres y dichas para los holgazanes que están sobre nuestros hombros. Sacudámonos, agitémonos, obremos para que caigan a nuestros pies los parásitos que acaban con nuestra existencia. Pongamos resueltamente nuestros puños en el cuello del enemigo. Somos más fuertes que él. Un revolucionario dijo esta inmensa verdad: “Los tiranos nos parecen grandes porque estamos de rodillas; ¡levantémonos!”[1]

Y bien: horrible como es la carnicería insensata que convierte en matadero el territorio del Viejo Mundo, ella tiene que producir inmensos bienes a la humanidad, y en lugar de entregarnos a tristes reflexiones considerando tan sólo el dolor, las lágrimas y la sangre, alegrémonos, regocijémonos de que tal hecatombe haya tenido lugar. La catástrofe mundial que contemplamos es un mal necesario. Los pueblos, envilecidos por la civilización burguesa, ya no se acordaban de que tenían derechos, y se hacía indispensable una sacudida formidable para despertarlos a la realidad de las cosas. Hay muchos que necesitan del dolor para abrir sus cerebros a la razón. El maltrato envilece al apocado y al tímido; pero en el pecho del hombre de vergüenza despierta sentimientos de dignidad y de noble orgullo que lo hacen rebelarse. El hambre doblega al cobarde y lo entrega de rodillas al burgués; pero es al mismo tiempo un acicate que hace encabritar a los pueblos. El sufrimiento puede conducir a la resignación y a la paciencia; pero también puede poner, en las manos del hombre valiente, el puñal, la bomba y el revólver. Y esto será lo que suceda cuando termine esta guerra infame, o lo que la hará terminar. Las grandes batallas campales terminarán con la barricada y el motín de los pueblos rebelados, y las banderas nacionales se desvanecerán en el espacio, para dar lugar a la bandera roja de los desheredados del mundo.

Entonces la revolución que nació en México, y que vive aún como un azote y un castigo para los que explotan, los que embaucan y los que oprimen a la humanidad, extenderá sus flamas bienhechoras por toda la tierra y en lugar de cabezas de proletarios rodarán por el suelo las cabezas de los ricos, de los gobernantes y de los sacerdotes, y un solo grito subirá al espacio escapado del pecho de millones y millones de seres humanos: ¡Viva Tierra y Libertad!

Y por primera vez el sol no se avergonzará de enviar sus rayos gloriosos a esta mustia tierra, dignificada por la rebelión, y una humanidad nueva, más justa, más sabia, convertirá a todas las patrias en una sola patria, grande, hermosa, buena: la patria de los seres humanos; la patria del hombre y de la mujer, con una sola bandera: la de la fraternidad universal.

Saludemos, compañeros de fatigas y de ideales, a la Revolución mexicana. Saludemos esa epopeya sublime del peón convertido en hombre libre por la rebeldía, y pongamos todo lo que esté de nuestra parte, nuestro dinero, nuestro talento, nuestra energía, nuestra buena voluntad, y si necesario es que sacrifiquemos nuestro bienestar, nuestra libertad y aun nuestra vida para que esa Revolución no termine con el encumbramiento de ningún hombre al Poder, sino que, siguiendo su curso reivindicador, termine con la abolición del derecho de propiedad privada y la muerte del principio de autoridad; porque mientras haya hombres que poseen y hombres que nada tienen el bienestar y la libertad serán un sueño, continuarán existiendo tan sólo como una bella ilusión jamás realizada.

La Revolución no debe ser el medio de que se valgan los malvados para encumbrarse, sino el movimiento justiciero que dé muerte a la miseria y a la tiranía, cosas que no mueren eligiendo gobernantes, sino acabando con el llamado derecho de propiedad privada. Este derecho es la causa de todos los males que sufre la humanidad. No hay que buscar el origen de nuestros males en otra cosa, pues por el derecho de propiedad hay Gobierno y hay sacerdotes. El Gobierno es el encargado de ver que los ricos no sean despojados por los pobres, y los sacerdotes no tienen otra misión que infundir en los pechos proletarios la paciencia, la resignación y el temor de Dios, para que no piensen jamás en rebelarse contra sus tiranos y explotadores.

El Partido Liberal Mexicano —unión obrera revolucionaria— comprende que la libertad y el bienestar son imposibles mientras existan el Capital, la Autoridad y el Clero, y a la muerte de estos tres monstruos o de ese monstruo de tres cabezas, tienden todos sus esfuerzos, y a la propaganda y a la acción de los miembros de este Partido se debe el hecho de que no hay un gobierno estable en México, esto es, que no se fortalezca una nueva tiranía. No queremos ricos, no queremos gobernantes ni sacerdotes; no queremos bribones que exploten las fuerzas de los trabajadores; no queremos bandidos que sostengan con la ley a esos bribones, ni malvados que en nombre de cualquier religión hagan del pobre un cordero que se deje devorar de los lobos sin resistencia y sin protesta.

Aquellos de vosotros que queráis conocer a fondo por qué lucha el Partido Liberal Mexicano, no tenéis qué hacer otra cosa que leer el Manifiesto de 23 de Septiembre de 1911, promulgado por la Junta Organizadora del Partido.

Así como la guerra europea es un mal necesario, la Revolución mexicana es un bien. Hay sangre, hay lágrimas, hay sacrificios, es cierto; pero ¿qué grande conquista ha sido obtenida entre fiestas y placeres? La libertad es la conquista más grande que puede apetecer un pecho digno, y la libertad sólo se obtiene arrostrando la muerte, la miseria y el calabozo.

Pensar que de otra manera se puede conquistar la libertad, es equivocarse lamentablemente.

Nuestra libertad está en las manos de nuestros opresores: de ahí que no podamos adquirirla sin lucha y sin sacrificio.

¡Adelante! Si en Europa se combate todavía por la patria, esto es, por los ricos, en México se lucha por Tierra y Libertad! ¡Adelante! El momento es solemne. En México el sistema capitalista se derrumba a los golpes de la plebe dignificada, y los clamores de los ricos y los clérigos llegan a Washington a trastornar el seso de ese pobre juguete de la burguesía que se llama Woodrow Wilson,[2] el presidente enano, el funcionario de sainete que, por ironía del Destino, le ha tocado ser actor en una tragedia en la que solamente deberían tomar parte personajes de hierro.

¡Adelante! El remedio está a nuestro alcance. Para acabar con el sistema capitalista no tenemos otra cosa que hacer que poner nuestras manos sobre los bienes que se encuentran en las garras de los ricos y declararlos propiedad de todos, hombres y mujeres. El hombre arriesga su vida por encumbrar a un gobernante, que por más amigo del pobre que se diga ser, nunca lo será más que lo es del rico, ya que su misión es velar porque la ley sea respetada, y la ley ordena que se respete el derecho de propiedad privada o individual. ¿Para qué matarse por tener un gobierno? ¿Por qué no, mejor, sacrificarse por no tener ninguno, con mayor razón cuando el mismo esfuerzo que se hace para quitar a un gobernante y poner otro en su lugar, es el mismo que se necesita para arrancar de las manos de los ricos la riqueza que detentan?

La, expropiación: éste es el remedio; pero debe ser la expropiación para beneficio de todos y no de unos cuantos. La expropiación es la llave de oro que abre las puertas de la libertad, porque la posesión de la riqueza da la independencia económica. El que no necesita alquilar sus brazos para vivir, ése es libre.

¡Adelante! No es posible detenerse y ser simples espectadores del drama formidable. Que cada cual se una a los de su clase: el pobre con el pobre; el rico con el rico, para que cada quien se encuentre con los suyos y en su puesto en la batalla final: la de los pobres contra los ricos; la de los oprimidos contra los opresores; la de los hambrientos contra los hartos, y cuando el humo del último disparo se haya disipado, y del edificio burgués no quede piedra sobre piedra, que el sol alumbre nuestras frentes ennoblecidas y a la tierra le quepa el orgullo de sentirse pisada por hombres y no por rebaños.

Aprendamos algo de nuestros hermanos los revolucionarios expropiadores de México. Ellos no han esperado a que se encarame nadie a la Presidencia de la República para iniciar una era de justicia. Como hombres han destruido todo lo que se oponía a su acción redentora. Revolucionarios de verdad, han hecho pedazos la ley; la ley solapadora de la injusticia; la ley alcahueta del fuerte. Con mano robusta han hecho pedazos las rejas de los presidios y con los barrotes han hundido el cráneo de jueces y cagatintas. Al burgués le han acariciado el pescuezo con la cuerda de los ahorcados, y con gesto heroico, jamás presenciado por los siglos, han puesto la mano sobre la tierra que palpita emocionada al sentirse poseída por hombres libres.

¡Adelante! Que en este momento solemne cada quien cumpla con su deber.

¡Viva la anarquía! ¡Viva el Partido Liberal Mexicano! ¡Viva Tierra y Libertad!

Regeneración, núm. 207, 9 de octubre de 1915

miércoles, 3 de agosto de 2016

Anarquistas contra el Arco Minero del Orinoco



El viernes 22 de Julio, en Caracas, Venezuela, un grupo de activistas con un interés en común, manifestaron su descontento en una de las avenidas principales de la ciudad. La actividad autoconvocada, se realizó en concordancia con el Día Internacional contra la Megaminería y la Sexta Jornada Internacional de Resistencia.

El Arco Minero del Orinoco, es creado por Hugo Chávez en su proyecto gubernamental llamado "Plan de la Patria 2013-2019"(Obj. 3.4.1.8) y ejecutado por Nicolás Maduro dónde se entregan concesiones a 150 empresas nacionales y transnacionales para el extractivismo de minerales de manejo industrial, como oro, coltán, hierro, cobre, diamante, bauxita, entre otros. Esta zona abarca el 12,2 % del territorio. Tal decreto implica la gran deforestación de la zona descrita, la contaminación y gasto indiscriminado de las fuentes hidrográficas principales y la posible muerte de fauna salvaje, impulsando el ecocidio más grande de toda Latinoamérica. El Motor Minero en Venezuela, no sólo comprende el Arco Minero, sino que también se expande hasta la Sierra de Perijá con el fin de extraer el carbón de esas tierras. También el decreto viola los DDHH de las comunidades originarias debido a que no existió una consulta previa real y también profundiza la militarización de la zona, lo que podría provocar un genocidio indígena.

                           

Colectivos e individualidades de diversas inclinaciones políticas han denunciado este decreto como inconstitucional y por lo tanto han recurrido a una demanda de nulidad ante el Tribunal Supremo de Justicia. Este recurso de nulidad fue entregado en otra concentración afuera del TSJ el 31 de mayo, dónde explicaba lo incongruente que era este decreto con las leyes de protecciones ambientales y de los pueblos originarios siendo admitido por la Asamblea Nacional el 21 de Junio


La manifestación del viernes, se realizó en frente del Ministerio de Finanzas encargado de administrar las operaciones económicas del Estado y uno de los principales ministerios en impulsar el Motor de la Minería en Venezuela, así como el ente que tiene el control de las concesiones otorgadas y responsables de la deuda externa.

                       

Como libertarixs, rechazamos estas políticas económicas del Estado basadas en el engaño hacia la población de ofrecer una reforma extractivista con la supuesta finalidad de terminar con la crisis que en este pedazo de tierra se vive. El Gobierno Bolivariano promociona el AMO como una "garantía de futuro" hacia la economía nacional. ¿Es realmente una garantía de futuro hipotecar la tierra a empresas transnacionales cuyos ingresos no superan ni superarán el rentismo venezolano? ¿Se habla de "Soberanía Nacional" cuando comunidades indígenas son masacradas para llevar a cabo estas contaminantes operaciones? El gran impacto socioambiental es realmente catastrófico, mucho más cuando vemos los ríos y cuencas que se verán afectadas, así como la gran parte del territorio no podrá contar con el vital líquido debido a su uso irracional y se corre el riesgo de contraer enfermedades por medio del mismo. ¿A qué futuro se refiere Nicolás Maduro, Nelson Merentes y Eulogio Del Pino cuando nos hablan del Arco Minero?

Sabemos que el gobierno chavomadurista está llegando a su fin, y por ende, muchxs de lxs funcionarixs públicos, políticos y militares aprovecharán al máximo sus oportunidades de sacar dinero de toda esta coyuntura. Están hasta el cuello de deudas y lo que buscan es intentar salir de las mismas con este proyecto. Por eso, usan campañas de embrutecimiento y distracción como lo fue el racionamiento eléctrico, culpando al fenómeno natural El Niño de la situación crítica de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, sin mencionar que también es afectada producto de la minería ilegal que se desarrolla en esa zona. Prácticamente, el agua que están "ahorrando" sería para desarrollar el extractivismo en el Arco Minero del Orinoco.

Otro punto por el cual buscan llevar a cabo este plan, es para "luchar contra la minería ilegal" del cual organismo del Estado son cómplices y hasta promotores. Quieren legalizar la minería a cielo abierto y a gran escala para satisfacer sus intereses personales y económicos, dónde las mismas violaciones a los derechos humanos y ambientales que se ven en las minas ilegales estarán presentes, pero está vez, constituidas en un papel en manos de las empresas y el gobierno nacional.

                                  

La acción necesaria en este momento es la contrainformación en las calles y comunidades de lo que invisibilizan los medios de comunicación masivos, de hacerle frente a este vil engaño y que todxs se den cuenta de esta hipocresía "ecosocialista". Como anarquistas, recalcamos la importancia de nuestra autonomía y posición contestataria contra toda forma de gobierno impuesta así como los partidismos aspirantes a llegar al poder.

La invitación es para toda la gente que lee este artículo o cualquier otro relacionado a nuestra lucha por la vida para decirle "No al oro, no al carbón, sí al agua y a la libertad de los pueblos indígenas". A organizarnos y a juntarnos para la difusión de este tema tan importante y necesario en este momento.

FUERZA Y LUCHA LIBERTARIA. NO AL ARCO MINERO DEL ORINOCO.

INDÍGENAS DE LA CUENCA DEL CAURA RECHAZAN LA IMPLEMENTACIÓN DEL ARCO MINERO




Los indígenas Sanema, Ye’ kwwana y Pemón de la cuenca del Caura de la amazonía venezolana se pronunciaron a través de un comunicado donde rechazan la implementación de las políticas mineras adoptadas por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro. El comunicado surgió de la XX asamblea general ordinaria de la Organización Kuyujani, quienes se reunieron los días 21 a 24 de abril en la comunidad El playón. Apoyamos a los y las hermanas indígenas del Caura en su lucha.

Si quieres estar al día con las acciones de la organización Kuyujani te invitamos a visitar:

https://www.facebook.com/coordinacion.kuyujani

Centro Indígena Ye’kwana Kuyujani Mai. Av. San Vicente de Paúl con callejón Los Teques. Barrio Hueco Lindo. Ciudad Bolívar. Edo-Bolívar.Cel. 04167929079, 0416-2460349. E-mail: kuyujani2010@gmail.com



PRONUNCIAMIENTO DE LOS PUEBLOS YE’KWANA-SANEMA Y PEMON DE LA CUENCA DEL CAURA SOBRE EL DECRETO NÚMERO 2.248 DEL “ARCO MINERO ORINOCO” EN EL MARCO DE LA XX ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DE LA ORGANIZACIÓN KUYUJANI. PLAYÓN, 21 AL 24 DE ABRIL DE 2016.

Esta carta es elaborada por todas las autoridades legítimas de 49 comunidades Ye´kwana y Sanema participantes a la XX Asamblea General Ordinaria de la Organización KUYUJANI, organización de base comunitaria indígena del poder popular ancestral, originario y tradicional de los pueblos antes mencionados, quienes acordamos en plenaria dirigir la presente comunicación en atención a las siguientes consideraciones y en consecuencia solicitar su actuación conforme a las leyes indígenas y de la República Bolivariana de Venezuela.

La XX Asamblea General Ordinaria reunida en la fecha 21 a 24 de abril de año 2016 en la comunidad El Playón se pronunció sobre el Decreto del Arco Minero que afecta directamente a las poblaciones de la cuenca del Caura y en especial las comunidades indígenas de los Pueblos Ye´kwana–Sanema y pemon el cual RECHAZAMOS DEFINITIVAMENTE LA IMPLEMENTACIÓN DEL ARCO MINERO EN NUESTRO TERRITORIOS y HÁBITATS.

En el caso particular del Caura y es de preocuparse los resultados de los estudios científicos del año 2010 y del 2011 reportan el impacto ambiental en nuestro territorio tradicional incluyendo, el incremento de contaminantes químicos y sedimentos en suspensión en el río Yuruani y en el río Caura, así como bioacumulación de mercurio en tejido muscular de los principales peces de consumo masivo por parte de nuestras comunidades indígenas, especialmente en niños, niñas y adultos mayores. El resultado de los estudios científicos reportan bio-acumulación de mercurio en tejido humano (cabellos) en miembros de las comunidades indígenas Ye´kwana y Sanema de la cuenca del río Caura.
La cuenca del río Caura tiene en su ordenamiento territorial vigente diversas Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) incluyendo el Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, Reserva Forestal El Caura, Monumentos Naturales Ichún-Guanacoco, Cerro Guiquinima y Zona Protectora Sur del estado Bolívar, los cuales consagran la protección y salvaguarda de los bosques, recursos hídricos, suelos agrícolas y demás recursos de la biodiversidad, regulando para ello el uso y aprovechamiento bajo normas de manejo con fines de desarrollo sustentable de las poblaciones autóctonas, indígenas y de la nación venezolana, prohibiendo taxativamente la actividad minera.

Para los pueblos antes mencionados consideramos que el Arco Minero es una violación de nuestro derecho legítimo a la salud y a un territorio seguro, propio y con calidad de vida.

Consideramos incoherente la decisión tomada sobre la política minera dentro de territorios indígenas desestimando los derechos indígenas consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela vigente desde el año 1999, en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en el Convenio sobre los Derechos Humanos Universales, en la Ley Orgánica de Pueblos Indígenas, en la Ley Ordinaria de Demarcación de Tierras y Hábitats Indígenas y todas las demás leyes, convenios, pactos y tratados debidamente suscritos y ratificados por la República y de obligatorio cumplimiento por todas las autoridades nacionales civiles y militares sin excepción.

Las culturas Ye´kwana y Sanema dependen de los bosques, caños y demás ecosistemas y recursos naturales de la cuenca del río Caura para poder seguir existiendo, y como consecuencia de la actividad de minería ilegal en nuestro territorio se han dado los primeros impactos ambientales y de salud humana que constituyen pasos tempranos de un proceso que a nivel internacional se tipifica como etnogenocidio, el cual estamos a tiempo todavía de evitar. La conservación de los recursos naturales del territorio ancestral son fuente de alimentación y necesidades vitales manejadas desde nuestro origen, los cuales están en grave peligro por la presencia de la minería ilegal y el decreto del arco Minero del Orinoco. Yaajö Sawedi, nos dijo que cuidáramos a Atukaadoda (hierro), Adeumoiyana (agua), Enuujukuñamana (aire) como él los cuidó. Las tierra es fundamental para el pueblo Ye´kwana y Sanema, donde nace nuestro patrimonio cultural: educación propia, la cultura y garantiza nuestra seguridad alimentaria, la de nuestros hijos y futuras generaciones.

Exigimos que en representación de todas las autoridades legítimas de esta XX Asamblea General Ordinaria de la Organización KUYUJANI, debidamente constituida, sea presentada en punto de cuenta ante el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y comunique por vía escrita a las demás autoridades del consejo de ministros y, en especial, al ministro de Defensa y a la Procuraduría General de la República.

Es el deseo expreso de esta XX Asamblea General Ordinaria de la Organización KUYUJANI no al ARCO MINERO SI AL ¡BUEN VIVIR! en los territorios indígenas, solicitamos actuar conforme al marco legal previsto en la Constitución, las leyes, convenios, pactos y tratados de la República Bolivariana de Venezuela, y en consecuencia exigimos que mediante la presente, el Alto Mando Militar y la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela también cumplan con sus obligaciones según dictan las Leyes.

¡QUEREMOS SEGUIR EXISTIENDO! ¡EXIGIMOS NUESTRO TERRITORIO PARA SEGUIR VIVIENDO BIEN ¡ ¡La vida vale, más que El oro!

Tomado de: https://wanaaleru.wordpress.com/2016/05/05/indigenas-de-la-cuenca-del-caura-rechazan-la-implementacion-del-arco-minero/