lunes, 29 de diciembre de 2014

Actividades del Colectivo Zona de Libertad en el 2014




Este 2014 las actividades del Colectivo Zona de Libertad no pararon, y a pesar de todas las dificultades, seguimos adelante, haciendo lo que podemos,

En Febrero realizamos una pega de volantes por la libertad de Jose delMoral en toda Santa Teresa del Tuy, este compa y otras 4 personas van para 5 años presos por un crimen que no cometieron, victimas de la justicia burguesa venezolana, (1) Para mas informacion de este caso https://www.facebook.com/pages/Los-Cinco-de-Venezuela/493916500738984?pnref=story.

En febrero tuvimos la visita en los Valles del Tuy a la banda de Punk Rock chilena  PUNKORA, quienes con mucho cariño se presentaron en el Centro Social Sabino Romero, para pasar un domingo con las bandas locales y todo el que se quiso llegar, en un ambiente fraternal y solidario. (2)

El primero mayo por segundo año consecutivo realizamos un piquete en la estación del ferrocarril en Charallave, para conmemorar esta fecha combativa y reivindicativa de la lucha de lxs anarquistas contra la explotación y opresión (3)

En junio lxs compañerxs de la Didáctica y pedagogía libertaria de Maracay realizaron una actividad en pro-de la lectura (4)

En agosto realizamos el primer encuentro libertario en los valles del tuy, una jornada de charlas  donde compañerxs de varias ciudades asistieron al centro social sabino romero para compartir y debatir en un ambiente de camaradería, (5)

En diciembre tuvimos las mejores de las noticias, y es el surgimiento del Movimiento Universitario pedagógico de estudiantes libertarios (MUPEL) en maracay, invitamos a todos lxs compas a ser solidarios y apoyar esta nueva iniciativa antiautoritaria (6)







jueves, 4 de diciembre de 2014

Maracay: Surge el Movimiento Universitario Pedagógico de Estudiantes Libertarios (MUPEL)


Siguen llegando buenas noticias desde Maracay, esta vez es una muy especial, y es el surgimiento de un movimiento de estudiantes libertarios dentro de la UPEL, desde los Valles del Tuy el Colectivo Zona de Libertad saluda con mucha alegría esta y todas las iniciativas que planteen una lucha contra el autoritarismo, sin mas dejamos sus objetivos como movimiento, que viva el MUPEL!

MOVIMIENTO UNIVERSITARIO PEDAGÓGICO DE ESTUDIANTES LIBERTARIOS (MUPEL)

Objetivos:

1. Promover el desarrollo de corrientes filosóficas, epistemológicas e investigativas en los estudiantes de la UPEL.
2. Promover el desarrollo de corrientes pedagógicas que han sido despreciadas por un sistema educativo basado en la evaluación y acuerdo de evaluación, nota, competencia y currículo, como instrumentos de represión, mensajes subliminales de intimidación, amedrentamiento, manipulación y castigo.
3. Hacer ruptura con el tradicional movimiento estudiantil, análogo al sindicalismo, el cual está basado en una dirigencia estudiantil que:
a. Se lucra, hace negocios y recibe privilegios.
b. Negocia con el partidismo político.
c. Negocia con las autoridades universitarias.
d. Se distancia de los estudiantes.

4. Despertar la dignidad estudiantil como desarrollo de su conciencia y como futuro pedagogo.
5. Reconocer y legitimar la participación de los estudiantes por su condición misma de estudiante, y no forzada a adherirse o crear movimientos con el consentimiento de la autoridad universitaria.
6. Reconocer el esfuerzo, conocimiento, aporte, dignidad, de un estudiante que hasta hoy día es considerado como una veinteava parte de un profesor.
7. Dar a conocer los principios de horizontalidad, autonomía y apoyo mutuo de este movimiento.
8. Confrontar el adoctrinamiento y dogma que hacen vida en los muros de las j-aulas represoras, que imponen una única versión en la Universidad.
9. Mostrar a los estudiantes escépticos, que existe otra forma de hacer política más allá de los vicios de la dirigencia estudiantil y la autoridad universitaria.


martes, 28 de octubre de 2014

Comunicado de Bernhard Heidbreder


(cartel hecho por el compañero Modesto Continente)

"Mi nombre es Bernhard Heidbreder, quien por estado de necesidad tuve que asumir la identidad de John Londoño S., que fue como me conoció el entorno de mi comunidad y el laboral. Desde el 11 de julio de 2014 fui detenido ya que desde abril de 1995 la justicia alemana me busca por mi presunta vinculación con un grupo denominado K.O.M.I.T.E.E. y mal-llamado terrorista (porque de hecho no hirieron o mataron nunca a nadie), conocido por realizar 2 acciones: Quemar una pequeña sede del ejército y la tentativa de volar la estructura de una cárcel vacía, que no se llevó a cabo.


Ahora se preguntarán ¿por qué una cárcel? Bueno, porque no iba a ser una cárcel cualquiera sino una muy especial, una cárcel que significaba un nuevo paso adelante en la represiva política de los gobiernos alemanes contra los inmigrantes sin visa en Alemania, dirigida a encarcelarlos violando así sus derechos humanos fundamentales. Imagínese que usted está como turista en Alemania, se le ofrece un trabajo, como mesero por decir algo, y decide quedarse aunque no tenga una visa laboral, permiso legal que usted bien sabe que la extranjería alemana jamás le daría; usted trabaja durante un tiempo en el restaurant cuando llega una requisa de la policía alemana y lo llevan a la mencionada cárcel modelo, que se iba a hacer exclusivamente para gente como usted, los inmigrantes que se encuentran sin permiso en Alemania. Allá se quedaría usted alrededor de medio año esperando la expulsión y cuando llega el día no lo deportan siquiera hacia su patria sino que lo llevan a un país vecino donde lo abandonan a su suerte.Cualquiera sabe que los países del “primer mundo” tienen una deuda incalculable con los países de América Latina y de otros continentes (que para ellos son del “tercer mundo”); sobre la base del robo de los recursos naturales de este continente crearon los países europeos su actual riqueza. Una manera de pagar, aunque sea un poco, la deuda histórica sería permitir que cualquiera pueda ingresar a la U.E. en busca de su suerte laboral; pero lejos de hacer esto, se construye una cárcel para los extranjeros que se encuentran en Alemania ¡no hay derecho!

Respecto a mí, hay que decir que en toda mi vida no he matado a ninguna persona; en cambio, la política migratoria de la U.E. es cómplice de la muerte de muchos que en sus países de origen no encuentran condiciones de vida, donde en vez de trabajo encuentran hambre, miseria y a veces persecución política y tortura.

Yo sí pertenecí a la izquierda radical alemana: miles de personas (yo entre ellas), nos organizamos en una corriente que se llamaba Los Autónomos y que desarrolló una lucha política, altruista y solidaria con los inmigrantes indocumentados, contra la violación a sus derechos humanos fundamentales, enmarcado en el accionar de la izquierda alemana indignada frente a tantos atropellos.
Hoy por hoy, sigo siendo fiel a mis ideales, y las banderas de mi lucha son el anti-fascismo, el anti-imperialismo, el anti-machismo, el anti-capitalismo y tengo las mejores intenciones de ser un buen esposo, un vecino solidario, un obrero luchador y revolucionario, partícipe en la creación de un justo sistema eco-socialista, pero considero que no se necesita de estas características políticas o personales sino solamente un poco de sangre solidaria corriendo por las venas, para ver que aquella política migratoria es un atentado contra el más elemental sentido de lo humano.

En este caso intento poner el énfasis en aclarar las circunstancias y las razones políticas con espíritu altruista que acompañaron el accionar de la izquierda revolucionaria, incluido aquel grupito al que yo supuestamente integraba hace casi 20 años y escribo este comentario porque intentaré evitar la extradición (hay muchos argumentos jurídicos por los cuales, bajo un juicio justo apegado a la Constitución y a la ley, en donde esté garantizado el debido proceso y el derecho a la defensa, no debería ser extraditado) y poder seguir con mi vida junto a mi esposa y mi comunidad en Mérida.

Busco la solidaridad de todas y todos aquellos que se identifiquen con mi causa y le pido a la izquierda venezolana en particular que me tenga en cuenta como lo que soy: uno que da a diario su granito de arena en la lucha por un mundo mejor."

Desde la sede del grupo BAE, Caracas, Venezuela

Saludos.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Cuentos antiautoritarios: "Abajo el látigo"

Por: J.M.

Era prohibido soñar en aquella ciudad opaca
los del látigo mantenían despiertos a todos,
los altavoces de la ciudad opaca, advertían el peligro de soñar
las cosas son como son decían los del látigo
"las cosas son como son, repetían los despiertos"
solo un pequeño grupo anti-látigo, convencidos en que soñar no es un crimen
planearon la acción subversiva mas impensable para los ciudadanos de la ciudad opaca
con gran heroísmo, pintaron en un gran muro central
"Abajo el Látigo
arriba los sueños"
gran hazaña, teniendo en cuenta que los del látigo jamas descansan y siempre vigilan...

Sonaron las alarmas, se agudizaron los controles 
los del látigo aumentaron el terror...
pero el pequeño grupo anti-látigo no tuvo miedo
y arriesgando todo en una acción
se reunieron en el único árbol que había en la ciudad
seguros en un futuro sin látigo y después de abrazarse  al coro de:
"VIVA LA LIBERTAD"
se sentaron cómodamente en el árbol, y soñaron...

No existía algún precedente semejante a esta insurrecta acción
así que si, por primera vez alguien estaba soñando...

La ciudad quedo paralizada ante ese pequeño grupo rebelde
los del látigo reunidos, no sabían que hacer,
toda la ciudad se concentro alrededor del árbol
donde aquel pequeño grupo soñaba,
los ciudadanos miraban, observaban
y así como la chispa que enciende la fogata
los obreros de la fabrica cansados de estar despiertos
acostándose suavemente, también soñaron
y así siguieron los recolectores de basura
los panaderos, los electricistas, los transportistas...

De nada sirvió el terror que los del látigo transmitían por los altavoces.
uno a uno los habitantes en toda la ciudad (ya no tan opaca)
se unían aquel acto rebelde...
 terminando el día, la ciudad solo era un gran y hermoso sueño colectivo...

Así pues termino aquella era perversa del látigo
y toda esa maquinaria de terror, derrotada totalmente
por aquellos y aquellas
que se atrevieron
soñar...



jueves, 16 de octubre de 2014

Maracay: Edicion especial antimilitarista del boletin La Pedagogia Libertaria

Los mas reciente boletines del Grupo Didáctica en la Educación Libertaria:

El numero de septiembre:

                                                    

Y el especial de octubre antimilitarista:

                                                    

Si estas interesado en participar en el desarrollo del pensamiento libertario en la pedagogía en Venezuela, contacta por facebook a https://www.facebook.com/groups/educacionlibertariaccss/?fref=ts , Une tus esfuerzos a los que no tenemos amo!


sábado, 11 de octubre de 2014

Malala Yousafzai y el complejo salvador blanco

Assed Baig


Huffingtonpost



Cuando Malala Yousufzai recibió un disparo en la cabeza por pistoleros talibanes simplemente porque quería obtener una educación envió ondas de choque en todo el mundo.
De inmediato los medios de comunicación occidentales se ocuparon del asunto. Los políticos occidentales hicieron un montón de declaraciones y pronto se encontró en el Reino Unido. La forma en que Occidente reaccionó me hizo cuestionar las razones y los motivos de por qué el caso de Malala fue tan nombrado y no tantos otros.
No hay ninguna razón para justificar las brutales acciones de los talibanes o la negación del derecho universal a la educación; sin embargo hay una narrativa más profunda, histórica, de la que se ha hecho hasta aquí.
Esta es la historia de una chica nativa salvada por el hombre blanco. Ha volado al Reino Unido, el mundo occidental puede sentirse bien acerca de sí mismo, ya que ha vuelto a salvar a una mujer indígena de los salvajes hombres de su país de origen. Se trata de un relato histórico racista que ya ha sido institucionalizado. Los periodistas y los políticos no paran de hablar y de informar del caso. La historia de una niña inocente que fue baleada por los salvajes para exigir una educación y salvada por el caballero de la brillante armadura. 
Las acciones de Occidente, los bombardeos, las ocupaciones, las guerras… todo parece justificarse ahora: "ves, es por eso que intervenimos, paras salvar a los indígenas".

La verdad es que hay cientos, miles de otras Malalas. Provienen de Irak, de Afganistán, de Pakistán y otros lugares en el mundo. Muchos de ellos son víctimas de Occidente, pero medios de comunicación y políticos lo olvidan convenientemente para apaciguar a una clase media, blanca, que justifica la carga del hombre blanco.

Gordon Brown [ex primer ministro de Gran Bretaña] pronunció un discurso de apoyo a Malala en la ONU. El mismo Gordon Brown que votó a favor de la guerra en Irak, que no sólo robó a la gente el derecho a la educación sino a sus vidas. Los mismos periodistas que no se han interrogado o informado sobre las guerras occidentales cantan alabanzas a Occidente por Malala, sin poner el caso en su contexto de la guerra de Afganistán y la desestabilización de la región que se produce gracias a la ocupación de Afganistán.

Cierto es que el mensaje de Malala es profundo, el mundo debería tomar nota que el derecho a la educación es un derecho de todos los niños, no sólo de una Malala utilizada como herramienta por Occidente porque permite a países como Gran Bretaña ocultar sus pecados en Afganistán e Irak. Los periodistas informan de una buena historia mientras descuidan otros muchos casos, como los ataques con aviones no tripulados que matan y aterrorizan a hombres, mujeres y niños en las regiones fronterizas de Afganistán.
La narrativa actual continúa la demonización de los musulmanes no blancos. Se les pinta como salvajes, alguien con quien no se puede negociar, ni alcanzar ningún compromiso, con quienes la única manera de lidiar es con la guerra, ocupando sus países y utilizando los aviones no tripulados contra ellos. La OTAN está bombardeando a chicas como Malala.
Históricamente Occidente ha utilizado las mujeres para justificar las acciones de los hombres en la guerra. Son frecuentes las imágenes en el arte, la educación, en las organizaciones de derechos humanos occidentales. Amnistía Internacional hizo una campaña coincidiendo con la cumbre de la OTAN en Nueva Cork alentando a la OTAN a “mantener el progreso” en Afganistán.
Sacia Ramzan y Kainar Riaz también fueron baleadas junto a Malala, pero los medios y los políticos parecen haberse olvidado de ellas. Abeer Qassim Hamza al-Janabi –saben los periodistas y los políticos occidentales este nombre?- tenía 14 años cuando fue violada por cinco soldados de EEUU y luego ella y su familia, incluyendo a su hermano de seis años, fueron asesinados.
No hay ninguna mención a ella en la ONU, ni Gordon Brown pronuncia su nombre.
Estoy a favor de Malala, apoyo el derecho a la educación para todos; sólo que no soporto la hipocresía de los políticos y medios de comunicación occidentales cuando se felicitan por lo que ellos han causado. Malala es una buena nativa, que no critica a occidente, que no habla de los ataques con aviones no tripulados; es la candidata perfecta para que el hombre blanco alivie su conciencia y salve al nativo.
El complejo salvador occidental ha secuestrado el mensaje de Malala. Occidente ha matado a muchas más niñas que los talibanes. Occidente ha negado más educación a las niñas con sus misiles que los talibanes con sus balas. Occidente ha hecho más en contra de la educación en todo el mundo que lo que los extremistas soñaron jamás. Así que, por favor, nos sobra el mensaje de justicia y autocomplacencia que no es más que propaganda occidental para decirnos que lanza bombas para salvar a chicas como Malala.


Traducido para el CEPRID por María Valdés

martes, 2 de septiembre de 2014

Reseña del 1er Encuentro Libertario en los Valles del Tuy

                                               

                                                    

El sábado 30 de agosto, se realizo el primer encuentro libertario en los valles del tuy, organizado por El Colectivo Zona de Libertad junto al Centro Social Sabino Romero, mas de 7 horas donde se compartieron puntos de vista y opiniones, ademas de debates bastante interesantes y sobre todo se genero un momento de encuentro para diversos activistas de varias ciudades del país...

                                                 

Anarco-feminismo, transgenicos, Marxismo y Anarquismo, Ginecología Natural, pedagogía libertaria, mitos y realidades de las detenciones policiales en Venezuela, y una variada amplitud de temas abordadas siempre desde el pensamiento libertario llenaron el itinerario del encuentro... 

                                                

                                             


                                                            

La hora de la comida...

                                               



                                               

Aún en el calor del debate y en la diversidad de planteamientos, se mantuvo siempre un ambiente fraternal, lo que nos sigue demostrando que en los espacios que liberamos con nuestras ideas, donde desechamos al autoritarismo, siempre hay puntos para el acuerdo, el apoyo mutuo y la planificación horizontalmente organizada.

                                                 



                                                 

                                                         

Agradecemos al compañero Daniel de la Biblioteca Móvil la Soledad por llegarse al evento y colocar a disposición de todos, los numerosos libros, y la donación de textos que nos dejo, ademas que nos canto dos canciones para finalizar el encuentro como empezó, con mucho animo y alegría...

                                                   

Felices de la labor cumplida, de ver muchas caras nuevas en estas actividades, el mensaje es el mismo, a seguir venciendo la apatía, que el cambio social solo lo podemos lograr estando organizados y activandonos cada unx de nosotrxs. Que se vengan mas encuentros, y Acciones Directas.

Abrazos y Anarquía. 



      


jueves, 28 de agosto de 2014

1er Encuentro Libertario en los Valles del Tuy.

                                         


Desde el Colectivo Zona de Libertad y el Centro Social Sabino Romero, queremos invitarlos al 1er Encuentro Libertario en los Valles del Tuy, participa y a derrotar la apatía!




  

viernes, 22 de agosto de 2014

ANTIIMPERIALISMO Y DICTADURA (O CAFÉ Y ANARQUÍA)

                                           

Respuesta a Pablo Moras
Canek Sánchez Guevara*

El imperialismo es una práctica de la cual nuestra historia está llena, tú bien lo sabes; en consecuencia, luchas antiimperialistas ha habido siempre. Pero antiimperialistas han sido también, a lo largo y ancho del mundo, las burguesías nacionales, que prefieren explotar por sí mismas a sus clases trabajadoras y no que las explote una “potencia extranjera”. El antiimperialismo ha servido también para justificar actitudes nuevamente imperialistas (el ejemplo más claro es el de Hitler, si no simplificamos la historia); y el antiimperialismo de Fidel Castro, por ejemplo, no le impidió mandar tropas cubanas (es decir, al ejército oficial) a Angola y Etiopía. Tienes razón también cuando afirmas que los anarquistas debemos involucrarnos en toda lucha que valga la pena, conduzca o no de manera directa a la tan ansiada transformación radical del estado de las cosas y los individuos; en eso estamos de acuerdo. También estamos de acuerdo en que la de clases no es la única lucha que se sostiene (de hecho actualmente se sostienen más ese otro tipo de luchas que la de clases misma), pero también estamos de acuerdo en que el antiimperialismo no es un fin en sí mismo (tú lo has dicho: “el antiimperialismo... por sí sólo no amenaza la perpetuación del capitalismo”). Puesto que el antiimperialismo no es el eje central de nuestra lucha sino una de sus tantas partes, no podemos utilizar el antiimperialismo como rasero para medir la justeza de un régimen (¡mucho menos de un régimen!). Podemos y debemos simpatizar y colaborar con organizaciones que lo sean, pero no podemos justificar una dictadura por el simple hecho de que ésta se nombre antiimperialista. No sólo no es ético, además es mezquino. Sí, hay algo muy mezquino en esa justificación de los ideales “revolucionarios” por encima de la realidad del pueblo. Realidad en la que la explotación no se ejerce en nombre del Capital, sino del “socialismo” -el ideal de libertad vuelto justificante de la opresión... cosas de la dialéctica.

Como cubano me halaga mucho esa imagen que tienes de nosotros en tanto pueblo culto, educado y saludable; desgraciadamente los servicios de salud, educación y cultura resienten también los efectos de la crisis del régimen cubano. Porque en la actualidad es eso: un régimen de crisis, en el que se agotaron hace mucho ideales y proyectos y ahora vive al día remendando con esparadrapo las grietas de su propia ineficacia. Cuba es una crisis en sí misma. De aquellos grandes servicios de salud, educación, cultura y deporte que algún día fueron su orgullo hoy sólo queda una ruina más o menos disfuncional. Repito, desgraciadamente. Por lo demás me parece de lo más falaz la comparación que haces entre la dictadura cubana y la chilena y la argentina. Desde sus mismos ideales son diferentes, así como diferentes fueron sus métodos de represión y control (como son diferentes también en las democracias burguesas o en las dictaduras islámicas). En Cuba lo que predominó fue el control absoluto sobre los individuos. Un control total puesto que el Estado controlaba todas y cada una de las actividades de la vida colectiva e individual. Además del control total de la educación y la cultura, y de los medios de comunicación impresos y electrónicos, además de los aparatos profesionales de represión (las diversas policías, el ejército, las milicias y demás) estaban las organizaciones “ciudadanas” de vigilancia y control. Tal estructura dota a estos individuos carentes de escrúpulos (una persona escrupulosa no se presta voluntariamente a ser policía) de un cierto podercito minúsculo en lo más bajo de esa verticalidad absoluta y que a la vez, puede ejercer con total arbitrariedad: sí, los peores chivatos siempre fueron los del vecindario. Todo esto fue tan efectivo que durante años resultó muy difícil para los cubanos entablar una conversación política ya no digamos crítica, sino poco complaciente con respecto al régimen. A eso se le llama miedo. El régimen de Fidel Castro instaló el miedo a la palabra en todos los cubanos -nos contagió su propio miedo. No es una herramienta de control desconocida para nadie. Todo gobierno la utiliza con mayor o menor eficacia; la diferencia, insisto, es que en Cuba Fidel (el Estado) lo controlaba todo. Por supuesto que allá todo el mundo habla mierda de Fidel, pero eso es una cosa, conspirar es otra. Sí, porque cualquier intento de asociación se juzga inmediatamente como conspiración y esto, comprenderás, ya es un asunto mayor. El miedo ha sido efectivo en Cuba, no podemos negarlo, pues aunque el fusilamiento y la prisión eran los métodos extremos contra el disidente había también otro no menos cruel: el ostracismo. Cuando se quería eliminar a alguien sin eliminarlo se recurría a eso. Se le “separaba” del trabajo o de la escuela, se le tachaba de enfermo social causando el distanciamiento de todo ser vivo, se le condenaba a no-ser en medio de esa sociedad comunal del nosotros totalizador. Morían de aislamiento. Ahora, si todo esto lo he escrito en pasado no es porque tales cosas ya no ocurran, sino porque el desmoronamiento general del Estado cubano lo imposibilita para ejercer la represión en su totalidad. En efecto, muchas cosas han cambiado en Cuba en lo últimos años pero no porque el socialismo haya avanzado, sino porque el capitalismo se ha hecho más fuerte en Cuba. Hoy en día hay más organizaciones opositoras dentro de Cuba de las que ha habido en los cuarenta años anteriores (de todo tipo, menos anarquistas, ciertamente). Y esto me lleva al siguiente punto:

Acusas al MLC (a nosotros, hablando en plata) de ser una patética minoría en Cuba, cuando unos párrafos antes citas a Malatesta afirmando que “los anarquistas no son más que una pequeñísima minoría de la sociedad”. En efecto, en Cuba hay anarquistas, lo que no hay es anarquismo. No es cierto eso que afirmas de que en Cuba sólo se persigue a la gusanada imperialista, es una mentira, en Cuba se ha perseguido hasta a los marxistas, a los comunistas y a los socialistas. En Cuba se persigue a todo aquel que cuestiona abiertamente la verticalidad del Estado, con Fidel en lo más alto del tinglado. Y ese no es un reclamo exclusivo de la derecha, tengámoslo claro. Por otra parte, toda esa tontería que citas de los compas mexicanos es pura basura: ¿de qué autogestión del pueblo trabajador cubano hablan, si en Cuba, lo hemos dicho hasta el hartazgo, el control total de la producción, del mercado y de las fuerzas laborales está en manos del Estado? Si nosotros no estamos en Cuba es precisamente porque (en aquellos momentos al menos) no encontramos espacios para desarrollar iniciativas autogestivas, para difundir nuestras ideas, para organizarnos y manifestarnos. El hecho concreto es que ahora estamos fuera de Cuba y desde aquí tenemos que hacer llegar nuestras ideas a la Isla, establecer contactos y fortalecer un verdadero movimiento con una base social sólida (tienes razón, nuestro nombre es pretencioso y hasta arcaico, pero recuerda que el nombre tiene cuarenta años ya y que en aquellos tiempos ninguna organización utilizaba unas siglas que sonaban AKK, literalmente). Por lo pronto tenemos que enfrentarnos a una de las consecuencias primarias del “socialismo” cubano: que los cubanos de a pie ya no quieren saber nada que suene a “ismo” de izquierda. Términos como “socialismo”, “comunismo”, “revolución”, “poder popular”, “reforma agraria”, “sindicalismo” y tantas otras han perdido su valor semántico y hoy sólo significan “dictadura” para una buena porción de cubanos. En la escuela a todos se nos enseñó que los anarquistas eran más o menos como los comunistas pero en iluso, caótico, ineficaz y egoísta... Con tales antecedentes, nos preguntamos nosotros, cómo hacemos para difundir nuestras ideas sin sonar a “más de lo mismo”. Porque estamos concientes que somos una patética minoría (entre nosotros, de broma y con orgullo, nos llamamos “los cuatro gatos”); estamos concientes que un movimiento no se construye de la nada, y estamos concientes que la propaganda por sí sola no forja un movimiento, pero sabemos también que por ahora es lo que podemos hacer. Y que no coman mierda esos compas mexicanos de AKK, que en México hasta los perros hacen manifestaciones todos los días -no es sólo una metáfora, los policías se declaran en huelga y salen a manifestarse a la calle-: lo más normal en México es toparte con una manifestación o dos cada día. Bien, eso en Cuba es imposible. Sin embargo, y quiero dejar esto bien claro, no porque en México las libertades de expresión, asociación y manifestación hayan alcanzado los niveles que hoy tienen, no por eso, repito, me voy a poner yo a defender o a avalar al régimen mexicano.

Y aquí viene lo más patético de todo: ¿Qué hace un anarquista defendiendo una dictadura?, ¿qué hace un anarquista defendiendo a gobierno alguno, a cualquier verticalidad que se atraviesa en su camino? La obligación de todo anarquista es cuestionar el absoluto ahí donde se encuentre (y en este sentido valga una aclaración, nosotros no somos anarquistas cubanos exclusivamente, somos cubanos y somos anarquistas también, pero lo anarquista no queda nunca supeditado a nuestra especifidad nacional: nosotros somos anarcos en todos lados, y donde estamos nos involucramos en aquellos proyectos u organizaciones que nos parecen afines, que nos parecen justos): nosotros no limitamos nuestra anarquía a la cubanía. Sin embargo, a ustedes parece que lo anarquistas se les quita en cuanto se topan con Fidel o Chávez, y no entiendo por qué. Parece que se hicieran chiquitos ante tamañas figuras históricas y de pronto, lo subversivo se les evapora y lo ácrata pasa a segundo plano. Se les olvida lo que son, parece. No sólo se hacen de la vista gorda ante los excesos de la dictadura, además, se ponen de su lado y se comportan como sus policías, aquí entre nosotros, juzgándonos por delitos de lesa anarquía. Pero otra vez te doy la razón: sostenemos pequeñas luchas en diversos frentes, y la más importante de todas debe ser al interior mismo del anarquismo, para despojarlo de una vez de esos tintes autoritarios que aún se reproducen entre tantos ácratas (autoritarios porque se autoerigen como autoridades del anarquismo, y eso es caer muy bajo ya).

Volviendo al MLC: nosotros miramos al frente. Sabemos que la parte verdaderamente dura de nuestra lucha en Cuba no es ahora en pos de la caída de Fidel, será mañana en la reconstrucción de Cuba. Sabemos que cuando el Viejo muera no vamos a ser libres; nos habremos librado al fin de él (más bien, él nos habrá librado de su tediosa presencia) pero no entraremos de pronto en ningún sitio sagrado llamado Libertad. No, la reconstrucción de Cuba va a ser ardua; reconstrucción que deberá comenzar desde lo ideológico mismo. Por eso trabajamos desde ahora difundiendo nuestras ideas pero no con la idea de que éstas acabarán con el tirano, sino de que podrían servir de base para un futuro movimiento ácrata. Necesitamos establecer contacto con cuantos individuos en Cuba simpaticen con nuestras ideas y por eso, en lugar de atacarnos, sería conveniente más bien que nos presentaras a los anarquistas cubanos con los que has hablado para ver si juntos podemos comenzar a ser un poco menos minoría.
Por otra parte, aún si es cierto que Fidel Castro es antiimperialista, también es cierto entonces que en Cuba, Fidel se comporta como un emperador. Nosotros no decimos que en Cuba (o en Venezuela) hay dictadura simple y llanamente porque el Estado no ha desaparecido -o porque se nos hincharon las bases teóricas, como sugieres-; por el contrario, lo que ocurre en estos países es que el Estado se ha fortalecido desmedidamente, metiéndose en cosas que no son de su incumbencia - los asuntos privados de los individuos, por ejemplo, las ideas. No las llamamos dictaduras porque el proceso revolucionario sea lento, las llamamos así porque tal proceso más que revolucionario es involucionario. Si consideramos que la evolución política de las sociedades se mide por el grado de participación que los ciudadanos adquieren en éstas (la capacidad de decidir sobre los asuntos comunes), entonces sólo podemos hablar, en los casos cubano y venezolano, de involución pura y dura. Sin espacios de participación ciudadana no hay proceso democratizante posible, no hay horizontalidad, no hay espacios para la autogestión, no hay una posible crítica al poder porque el poder acapara para sí el derecho a la crítica. Esa “izquierda” en el poder está ya reproduciendo fielmente el papel de la derecha, que es preservar el status quo, el orden social, la verticalidad del sistema. Son unos conservadores. ¿Te parece que esas son actitudes muy antiimperialistas?

Estados Unidos estableció, en otro de tantos arrebatos policíaco-mundialistas, un embargo económico contra Cuba que en la práctica lo que prohíbe es que las empresas norteamericanas hagan negocios con el gobierno de Fidel Castro. Fidel Castro, el antiimperialista, por su parte ha insistido siempre en el fin del embargo para poder hacer negocios con las empresas del imperio que dice combatir (y, en las tesis antiimperialistas que sostienes, ¿no son las empresas la punta de lanza del imperio?). No es el imperio quien quiere negociar con el régimen cubano, es Fidel quien quiere negociar con el imperio. Es el gobierno “antiimperialista” cubano quien exige que se le permita negociar libremente con empresas imperialistas. El fin del embargo va a significar, por paradójico que te parezca, el fin de la autonomía económica cubana. El embargo es la puerta cerrada que aún mantiene al capitalismo salvaje fuera de Cuba, y es Fidel quien exige que acabe. Que el embargo es una medida típicamente imperialista nadie lo niega. En efecto, hay algo de antiimperialista en exigirle a una nación que se meta en sus propios asuntos y que deje a las demás en paz; pero insisto, el fin del embargo significará el inicio (el reinicio en verdad) del poderío económico norteamericano en Cuba. Ahora, si me lo preguntas, yo soy partidario del fin del embargo, aún con las consecuencias que sé esto traerá. Pero no porque prefiera el capitalismo al socialismo, sino porque en Cuba lo que no hay, es precisamente socialismo. No hay libertad individual ni colectiva, los trabajadores no deciden un carajo en torno a su producción, no hay libertad de expresión, asociación o manifestación, no hay federalismo ni horizontalidad de tipo alguno, no hay elecciones directas, los sindicatos son mecanismos de control del Estado sobre los trabajadores, y toda forma de disidencia organizada es inmediatamente reprimida con fiereza; entonces, ¿qué socialismo?, eso es sólo barbarie. Y eso es lo que estás defendiendo. Los cubanos no son “socialistas” porque así lo quieran, sino porque así se les impone. La única verdadera lucha que sostienen los cubanos hoy día es la de la supervivencia cotidiana en una jungla capitalista bajo control absoluto del Estado. Que la salud y la educación gratuita, sí, es cierto, pero tampoco son exclusividades de los Estados socialistas, sino que existen en cualquier Estado moderno más o menos desarrollado.

En cuanto al anarquismo, lo repito, no hay razón alguna para que los anarquistas repartamos avales entre dictadores afines: no hay dictadura que sea afín a los ideales ácratas. No existe, ni existirá jamás. Tampoco existe entre nosotros un método único de lucha, una sola vía. La multiplicidad es parte fundamental del anarquismo, y sin tales diferencias el anarquismo sólo sería una parodia de sí mismo (como parodia del gran movimiento comunista decimonónico acabaron siendo los PCs del siglo XX). Así el anarquismo crece, y donde algunos ven división sólo hay en verdad diversidad. Y no veo por qué se le teme a eso. Desde mis viejos amigos anarcopunks de La Habana hasta un gerente de empresa con la biblioteca ácrata más impresionante que he visto, a lo largo del camino me he topado con la gente más bizarra que se reivindica anarquista. He conocido anarquistas involucrados en luchas ecologistas, feministas, obreras, agrarias, estudiantiles. He conocido ácratas trabajando en la academia, en el sindicato, en la oenegé e incluso, sí, en instituciones de éste o aquel gobierno, así como he conocido también a anarcos radicales de armas tomar sumamente desencantados con el pacifismo actual de todos los demás; y aunque los métodos y los medios de lucha eran tan distintos el uno del otro, todos estaban seguros de estar en lo correcto, de hacer lo que consideraban conveniente de acuerdo a sus circunstancias particulares y al momento “histórico” en cuestión; y pretender limitar eso decretando una suerte de formas de conducta es lo más fanático que se le pueda ocurrir a alguien. Aceptemos de una vez que todos los medios son buenos para diseminar los ideales ácratas (y con ejercerlos, ahí donde estemos) y que además estamos en la obligación de hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y en el terreno de nuestra competencia, porque supongo que no me vendrás tú con todo ese culto al sacrificio, tan “comunista” en verdad. Nosotros no queremos mártires ni los necesitamos, allá los cristianos con eso y con sus santos, y con su paraíso y con su infierno. Los anarquistas no necesitamos esas simplificaciones baratas de la realidad. Pero los anarquistas tampoco necesitamos un escalafón para que todos sepan qué tan anarquistas somos porque el anarquismo, se supone, es una entidad horizontal, por lo que no hay posibilidad alguna aquí de decidir quién es más que quién, como los compañeros de AKK proponen. Ni es el caso, me parece. Caer en la tontería de juzgar el “anarquismo” de un compañero me parece francamente leninista. Me parece lo más ajeno a nuestros ideales de libertad e igualdad que se pueda concebir. Me parece estúpido, además.


Por lo demás, si el compañero Frank Fernández es o no es un anarquista de café, francamente es algo que a mí no me incumbe -mucho menos siendo yo un simple anarco de bar. A tu salud.
“...la libertad sin el socialismo es el privilegio, la injusticia; y que el socialismo sin la libertad es la esclavitud y la brutalidad.”
M. Bakunin, 1867
Movimiento Libertario Cubano (MLC)
*Canek Sánchez Guevara es un anarquista cubano-mexicano –nieto del archifamoso Ernesto “Che” Guevara- crítico sagaz del régimen cubano

lunes, 11 de agosto de 2014

Ni abajo ni Arriba el trabajo.

Para empezar queremos recomendar este articulo ( http://gargantas-libertarias.blogspot.com/2011/10/el-trabajo.html ) un buen argumento que da los parámetros adecuados a este tema, en base a eso y solo a eso, seguimos...

Lamentablemente pese a ser el anarquismo una idea que germino en la clase obrera, que floreció en su seno y sus vivencias son las que hoy siguen manteniendo ilusionados a muchxs, existen hoy grupúsculos que diciéndose partidarios del anarquismo llegan hasta aborrecer cuando un anarquista habla de lucha obrera, gritan abajo el trabajo, guiados por pensadores post-modernos, hablan de insurrecionalismo de una manera muy deportiva, todo desde un sillón y conectados a la web, las características de lxs que integran estos grupos parecen tener un patrón (al menos eso pareciera) son jóvenes blancos, de clase media y profesionales (o cursando) este patrón lo he visto en otros grupos (incito a quien lea que lo compruebe, y sin temor a estar equivocado) Obviamente sabemos que la condición social, étnica o académica no implica que alguien se amolde necesariamente a un patrón de pensamiento, sin embargo en este caso el dato es curioso y quizás importante de analizar para futuros planteamientos. Si tomamos este patrón podemos desarrollar una hipótesis, estando ellos desprovistos de las necesidades mas urgentes que sufrimos las clases mas populares pueden ¿jugar? a ser mas rebelde que esos miserables y poco iluminados obrerxs, ¿sera un problema existencial de un liberal en el fondo?; por que no hablamos de esos compas que  levantando la bandera del insurreccionalismo, están clandestinos organizando asaltos y propagandas por el hecho, a esos compas a pesar de nuestras diferencias, de forma y no de fondo, todos nuestros respetos... sino que nos referimos exclusivamente al estereotipo mencionado, jóvenes bien acomodados que sin tomar ni un riesgo, con su actitud solo ratifican y defienden mas y mas su clase privilegiada o semiprivilegiada.

Esto ni es un fenómeno nuevo ni único, en Venezuela sucedió desde siempre, jóvenes que se lanzan a la lucha armada y terminaron como polis o milis y renegando de sus ideas (libertarias o no) hoy algunos son "brillantes" economistas, sociólogos, politólogos. etc. Se trata, ayer como hoy, de tan solo adaptar una idea revolucionaria al interés y confort de estos "rebeldes" que por ende la despojan de toda su potencialidad transformadora y revolucionaria.

Esta distorsión al menos en Venezuela es fomentada, al menos en gran parte desde la élite "libertaria" en diversas publicaciones, recuerdo un encuentro anarquista en caracas donde dos de los oponente (los únicos que mencionaron la palabra trabajador) tajantemente rechazaron que existiera un sujeto histórico que la visualización de los trabajadores como clase potencialmente transformadora estaba totalmente errada, lo que no dijeron es que esas conclusiones vienen de sus experiencias en el marxismo, lo que nos hace preguntarnos ¿sus fracasos como marxistas se lo suman al anarquismo? porque no es igual la organización anarquista a la organización marxista entonces ¿como el resultado puede ser el mismo? al igual que los libros una persona también esta influenciada por su entorno, a estar mas pilas compas, en otras oportunidades y por otros medios de la web, pedí opinión acerca de cual eran nuestras propuestas como anarquista para la explotación laboral, nadie respondió, entonces hablar de ciclovias es revolucionario pero de organización obrera no.

Hay unos que dicen: "hay tantos anarquismos como anarquistas existan", vaya frase tan POST-TODO, yo creo que cada anarquista desarrolla una dinámica y decide donde y como actuar eso es una cosa, pero otra muy distinta es hablar de muchos tipos de anarquismos como si la explotación y opresión tuviera matices y su respuesta a ella pasara por diversas concesiones, el anarquismo solo propone una solución ante la opresión y es destruirla!, los que crean otra cosa que le hagan campaña mas abierta y sincera a la ambiguedad.

Con todo esto noafirmamos un "viva el trabajo" sencillamente denunciamos que tras las aparentes inofensivas posturas postmodernas se esconde el efecto de propaganda favorable a los explotadores, generando mas confusión al ya confundido proletario (dije proletario si que miedo) la lógica es abajo el trabajo pero que haya luz para conectarme a la web, abajo el trabajo pero que consiga en la tienda las cuerdas de mi guitarra, abajo el trabajo pero que los trabajadores abran el local del toque de punk de esta noche.

Como anarquistas no decimos ni abajo ni arriba el trabajo, ya que entendemos que el dominio del sistema capitalista aun nos mantiene en su poder, por lo tanto el trabajo asalariado es solo una circunstancia impuesta por la clase que dirige y por lo tanto que oprime, como anarquista también decimos a nuestros hermanos que organizados podemos crear nuevas maneras de producción y eliminar la explotación, que siempre podemos luchar, tomar las fabricas y los campos y socializar sin jefes ni amos, asociarnos cooperativamente y con responsabilidad para demostrar que una sociedad libre es posible. 

Hasta esa sociedad futura necesitara producir cosas, cambiara es que aquello que se produzca no sera por orden y beneficio de los capitalistas (por lo tanto sus campañas consumistas y pervertidoras de conductas no existirán mas) Un nuevo tipo de producción basado en las necesidades de las comunidades, un nuevo paradigma donde el humano no sera usado ni alienado por la maquina ni el producto, ni oprimido por la rutina y el horario, ni vendido por dinero, los y las anarquistas luchamos por eso.

Salud y Libertad.

E.G.L.


jueves, 5 de junio de 2014

Maracay: Actividades en pro de la lectura, biblioteca móvil, boletín y pinta de mural!

Maravillosas noticias que llegan de Maracay!

Desde Didáctica de las Ciencias Sociales en la Educación Libertaria en Maracay, se han venido desarrollando una serie de actividades en pro de la Lectura, y la educación de lxs estudiantes y la comunidad en general, es así que empezaron a elaborar un boletín informativo 


Ademas de esto organizaron una biblioteca movil: "Zona Temporalmente Autónoma" en la cual podemos apreciar su primera actividad realizada el lunes 19 de Mayo en el marco de las Jornadas del Departamento de Ciencias Sociales de la UPEL-Maracay


Agregado a esto el sábado 31 de mayo realizaron la pinta de un mural en el edifico de Componente Docente de la UPEL-IPMAR (Maracay)

 

Las iniciativas cuentan con la valiosa colaboración de algunxs profesorxs de la UPEL y estudiantes, que están dando su aporte por una sociedad que decida LEER mucho mas que creer. Y que nadie dude que las pequeñas acciones son las que verdaderamente cambiaran la sociedad.

lunes, 26 de mayo de 2014

FORA 113 años de lucha contra el Capital y sus representantes

                               



La Federación Obrera Regional Argentina, genuina defensora de los trabajadores, cumplió ayer un año más de vida. Aquel 25 de mayo de 1901, aprovechando el feriado por los festejos burgueses de la “Revolución de Mayo”, organizaciones obreras de distintas ciudades de la región argentina se reunieron para concretar sus aspiraciones de dar vida a una organización que sintetizara todas sus aspiraciones humanas de solidaridad y libertad.

De allí surgió la Federación Obrera Argentina –a partir de 1904, Federación Obrera Regional Argentina–, que de inmediato comenzó a crecer y promover la organización en todos los gremios y lugares de trabajo,
identificándose los trabajadores con sus principios y medios de lucha. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que mientras el movimiento obrero estuvo orientado por las ideas de la F.O.R.A. gozó de una sana actividad
en el campo gremial, y a través de la Federación los trabajadores llevaron sus reivindicaciones más allá de las meras conquistas económicas o laborales, dedicando todos sus esfuerzos a la lucha revolucionaria para acabar con el actual estado de las cosas. Sabidas son las heroicas gestas en la que el proletariado de la región argentina demostró su capacidad de acción y combatividad frente a los capitalistas y su guardián el Estado. Por esto, es que la F.O.R.A. fue siempre perseguida -en cualquiera de las formas que se presenta la
imposición capitalista: dictadura y democracia-, siendo sus militantes deportados, encarcelados y/o asesinados; sus locales clausurados o dinamitados; la prensa prohibida y atacada, hasta casi acabar por
completo con la Federación.

Con el tiempo, el Estado logró la conciliación con el movimiento obrero, con una actitud paternalista, reduciéndolo a un mero aparato, útil y manejable para sus fines. Las experiencias del sindicalismo -que logró
imponerse con el amparo del Estado y las patronales, mientras la F.O.R.A. era reprimida y prohibida-, nos demuestran que la legalidad, la representación, las negociaciones con el Ministerio de Trabajo como
mediador, el centralismo, entre otras características propias de esta tendencia traidora y conciliadora, son nefastas para los trabajadores y nos llevan a la ruina.

Hoy, al igual que aquellos trabajadores reunidos aquel 25 de mayo de 1901, seguimos sosteniendo la libre asociación, la resolución de nuestros problemas sin intermediarios ni representantes,
la solidaridad entre explotados y la lucha por la emancipación integral de todas y todos los seres humanos. Estos postulados, lejos de haber caducado, adquieren una importancia vital, en estos momentos donde reina
la persecución, la dictadura sindical, la represión estatal, la pérdida de las conquistas obreras logradas con tanta entrega por compañeros de otras épocas.

Entonces, es necesario hoy más que nunca retornar a las prácticas solidarias y estrechar lazos entre iguales, sin jerarquías. Sólo así podremos empezar a cambiar el curso de esta realidad que día a día nos
agobia y nos angustia cada vez más. Por esto, te invitamos a participar activamente en la F.O.R.A., para
recuperar el poder de decisión en nuestras vidas, y generar por nuestra cuenta, sin delegar en nadie nuestras responsabilidades, el camino hacia la transformación total de esta sociedad inhumana que nos reduce a
mercancías.



¡Solidaridad y acción directa contra el Estado y el Capital!
¡Por el Comunismo Anárquico!

Federación Obrera Regional Argentina - Asociación Internacional de los Trabajadores

jueves, 1 de mayo de 2014

Valles del Tuy: Piquete Anarquista 1ero de mayo 2014


Este primero de mayo por segundo año consecutivo nos hemos reunido en la salida del ferrocarril Charallave Sur Un puñado de individualidades y el Colectivo Zona de Libertad para decir presentes, en un día de Lucha como lo es el primero de mayo, Compas de Caracas, Los teques y Maracay respondieron al llamado de realizar de nuevo un piquete Anarquista para conmemorar esta fecha sin alianzas con ninguna cúpula sindical vende obrerxs, ni participar en la falsa polarización que mantiene a nuestra sociedad sumida en una burbuja, ademas manifestar desde nuestra posición la liberación radical de la clase trabajadora contra tanta mierda opresiva.


La actividad empezó a las 10:00 am repartiendo 200 volantes que volaron como arroz, con una buena recepción de lxs transeúntes, con pancarta, banderas, y mucha alegría transcurrió el volanteo, sin importarnos los fallos del TSJ que restringen las manifestaciones, la ley ni la autoridad, estuvimos ahí SIN PERMISOS y con nuestra certeza de que solo en la lucha somos libres, y que para luchar solo se necesita la convicción y la auto-disciplina del saber porque luchamos.




Aproximadamente dos horas después todo el piquete nos movilizamos hacia un parque cercano donde compartimos unas horas de debates en un ambiente fraternal, y libre, se llegaron acuerdos de realizar otras acciones que nos permita seguir encontrándonos en la calle.


Cuando vencemos la apatía y decidimos participar hasta en una acción que parece muy pequeña es que nos damos cuenta que todas nuestras ideas son posibles que no son ninguna utopía, que organizados y dispuestos vencemos las ilusiones y ponemos andar LA ANARQUÍA. Que en tiempos duros es nuestra alegría la que nos permite avanzar, que no existen limitaciones que no podamos vencer!

A lxs compas que aún están apáticos, decepcionados por tanta porquería les decimos, ARRIBA! La libertad no bajara hacia nosotros somos nosotros quienes debemos luchar para conquistarla, a la calle compas que la Anarquía es contagiosa no la dejemos en casa!  




viernes, 25 de abril de 2014

Venezuela: A derrotar la élite "libertaria" y a crear grupos de afinidad.

Los grupos de afinidad no son mas que colectivos de individuos que se articulan para elaborar determinadas actividades con las cuales dichos individuos se sienten identificados, ha sido un método muy usado por anarquistas, para el anarquismo, (por su coherencia entre discurso y practica). La dinámica del mundo nos guste o no la marca los individuos organizados, los grupos de afinidad permiten unir esfuerzos. En nuestro país donde la devaluación, la delincuencia, la inflación, afectan de manera mas dura el desarrollo de actividades libertarias, se hace necesario agruparnos, es manera de enseñar-aprendiendo a la sociedad general que es posible estar organizados sin jefes ni amos, basados en el apoyo mutuo y en los acuerdos libres.

Un grupo de afinidad puede tener dos individuos, veinte o cincuenta, el numero no es la finalidad se trata de potencializar acciones, de NO quedar aislados, ya que organizados podemos responder mas contundentemente a los abusos del poder, a la amenaza del fascismo, organizados LAS EXPERIENCIAS NO SE PIERDEN, y se puede plantear objetivos mas elaborados. Los grupos de afinidad permiten los debates constante a medida que se realizan acciones, y las finalidades de cada grupo la planteara su gusto: Elaboración de libros, periódicos, ecología, lucha obrera, acción comunitaria, o un poco de todo.

No podemos ser tan ingenuos como para creer que nuestras acciones (si estan realmente destinadas a la organización de la revolución social) pasaran desapercibidas por la clase opresora, que al ver nuestras actividades se quedara con los brazos cruzados, los opresores al notar que el Anarquismo se hace cada vez mas fuerte, atacara, el Poder descargara toda su maquinaría de represión y sabotaje, y aquí otra cualidad de los grupos de Afinidad por su dinámica resultara muy complejo que podamos ser infiltrados por los tentáculos del poder, esta no es nuestra actualidad, el Anarquismo en Venezuela es muy insignificante como para preocuparnos seriamente por esto (aunque nunca se puede descartar del todo) sin embargo lxs muchxs compañerxs que andan dispersos por todos lados seguro avanzan hacia cambiar esta realidad y por lo tanto lo mejor es estar preparados. 

En un país sin una relevante tradición o historia anarquista, nos ha tocado empezar de cero, idear acciones, darnos coñazos buscando la manera de relacionarnos, crearnos la autodisciplina en colectivo (cosa que estamos muy lejos de tenerla) todo cuesta arriba... toda esta situación ha permitido que grupos como el periódico El Libertario o el parapeto institucional (ya extinto) como lo fue la efímera FARV (mas nombre que otra cosa) impongan su visión cegadas sobre la realidad del país camuflajeando opiniones interesadas como análisis del anarquismo venezolano, sumiéndonos mas en la falsa polarización (creadas por dos burguesías que se disputan el control del estado) y vinculando al anarquismo a la lógica capitalista-estatal, quedamos así entre dos minúsculos grupos élites que se han tomado una vocería que no merecen, Nadie puede representarnos, pero estas situaciones suceden precisamente por nuestra incapacidad para estar coordinados.

Nuestro fracaso expresado en un nulo reflejo social tiene que ser asumido, El anarquismo no es de niñxs mimadxs incapaz de asumir responsabilidades, no somos (o no deberiamos ser) mediocres del esfuerzo, que en este tiempo de crisis no podamos sacar de nuestra fuerza (aún inexistente) alguna propuesta libertaria y autónoma tiene que llamarnos a la reflexión, no para lamentarnos sino para actuar y solventar nuestras fallas.

Como decía un viejo compañero, "todos nuestros problemas se resuelven estando organizados" sin practica revolucionaria las teorías solo sirven para almacenar el polvo, asumamos compañerxs el compromiso! que siempre son buenos tiempos para propagar LA IDEA, rechacemos aquellos que quieren seguir manteniendo al anarquismo sectarizado, elitesco, que al igual que los plataformistas y los postmodernos usan nuestros conceptos para vaciarlos de contenido y promover un "anarquismo" adaptado, sumiso, inofensivo, REGRESEMOS LA ANARQUÍA a quien la creo, NOSOTRXS la clase oprimida!

A desechar las ilusiones y a preparar la Revolución.

Colectivo Zona de Libertad.

lunes, 14 de abril de 2014

Nuestro Programa - MALATESTA


Este texto es el programa que tomo la Union Anarchica Italiana como propio en su congreso de Bologna. El texto fue redactado por Errico Malatesta recuperando y utilizando como base otro texto suyo: “Nuestro
Programa”, texto que en chile también fue difundido a principios del siglo XX. Recomendamos este texto, para rescatar el trabajo de los militantes anarquistas de comienzos del siglo pasado y como un referente
programático a tomar en cuenta por quienes se interesan o ven como suyo los objetivos anarco-comunistas.


El programa de la Unione Anarchica Italiana es el programa comunista
anárquico revolucionario que fue sostenido ya desde hace cincuenta años en
Italia en el seno de la Primera Internacional bajo el nombre de programa
socialista, que más tarde se distinguió con el nombre de socialista–anárquico,
y que luego, como consecuencia de la creciente degeneración autoritaria y
parlamentaria del movimiento socialista y como reacción contra ella, se llamó simplemente anárquico.

a) ¿Qué queremos?

Creemos que la mayor parte de los males que afligen a los hombres dependen
de la mala organización social, y que si los hombres quisieran y supieran,
podrían destruirlos. La sociedad actual es el resultado de las luchas seculares
que los hombres han librado entre sí. Al no comprender las ventajas que todos podían extraer de la cooperación y de la solidaridad, y al ver en todo otro hombre –salvo a lo sumo los más cercanos por vínculos de sangre un competidor y un enemigo, han tratado de acaparar cada uno para sí la mayor
cantidad posible de goces sin preocuparse de los intereses de los demás.

Cuando se llegó a la lucha, naturalmente los más fuertes o los más
afortunados debían vencer, y someter y oprimir de diversas maneras a los
vencidos. Mientras el hombre sólo fue capaz de producir aquello que le
bastaba estrictamente para su mantenimiento, los vencedores estaban
reducidos a poner en fuga o masacrar a los vencidos y apoderarse de los
alimentos reunidos por éstos. Luego, cuando con el descubrimiento del
pastoreo y la agricultura un hombre pudo producir más de lo que necesitaba
para vivir, a los vencedores les resultó más conveniente reducir a la esclavitud a los vencidos y hacerlos trabajar para ellos.

Más tarde, los vencedores se dieron cuenta de que era más cómodo, más
productivo y seguro explotar el trabajo de otros con otro sistema: conservar
para sí la propiedad exclusiva de la tierra y de todos los medios de trabajo, y
dejar nominalmente libres a los despojados, los cuales, por lo demás, al no
tener medios de vida, se veían obligados a recurrir a los propietarios y a
trabajar por cuenta de éstos, en las condiciones que éstos querían.

Así, poco a poco, a través de toda una red complicadísima de luchas de toda
clase, invasiones, guerras, rebeliones, represiones, concesiones arrancadas,
asociaciones de vencidos que se unieron para la defensa y de vencedores que
se unieron para el ataque, se llegó al estado actual de la sociedad, en el cual
algunos detentan hereditariamente la tierra y toda la riqueza social, mientras la
gran masa de los hombres, desheredada de todo, es explotada y oprimida por
unos pocos propietarios.

De esto dependen el estado de miseria en que se encuentran generalmente
los trabajadores y todos los males que de la miseria derivan: ignorancia,
delitos, prostitución, deterioro físico, abyección moral, muerte prematura. De
ahí también la constitución de una clase especial (el gobierno), que provista de
medios materiales de represión tiene como misión legalizar y defender a los
propietarios contra las reivindicaciones de los proletarios, y luego se sirve de la
fuerza que posee para crear privilegios para sí misma y someter a su
supremacía, si le es posible, incluso a la clase propietaria misma. De ahí la
constitución de otra clase especial (el clero) que con una serie de fábulas
sobre la voluntad de Dios, sobre la vida futura, etcétera, trata de inducir a los
oprimidos a soportar dócilmente la opresión, e igual que el gobierno, aparte de
favorecer los intereses de los propietarios favorece también los suyos. De aquí
proviene la formación de una ciencia oficial que es, en todo lo que pueda servir
a los intereses de los dominadores, la negación de la ciencia verdadera. De
aquí el espíritu patriótico, los odios de raza, las guerras y las paces armadas, a
veces más desastrosas que las guerras mismas. De aquí el amor
transformado en tormento o en torpe mercado. De ahí el odio más o menos
larvado, la rivalidad, la sospecha entre todos los hombres, la incertidumbre y el
temor para todos.

Nosotros queremos cambiar radicalmente tal estado de cosas, y puesto que
todos estos males derivan de la lucha entre los hombres, de la búsqueda del
bienestar que cada uno realiza por su cuenta y contra todos los demás,
queremos poner remedio a ello sustituyendo el odio por el amor, la
competencia por la solidaridad, la búsqueda exclusiva del propio bienestar por
la cooperación fraternal para el bienestar de todos, la opresión y la imposición
por la libertad, la mentira religiosa y pseudo-científica por la verdad.

Por lo tanto:

1. Abolición de la propiedad privada de la tierra, de las materias primas y
de los instrumentos de trabajo, para que nadie tenga el medio de vivir
disfrutando del trabajo de otros, y todos, al tener garantizados los medios para
producir y vivir, sean verdaderamente independientes y puedan asociarse
libremente con los demás, para el interés común, y conforme a sus simpatías.

2. Abolición del gobierno y de todo poder que haga la ley y la imponga a
los otros: por lo tanto, abolición de monarquías, repúblicas, parlamentos,
ejércitos, policías, tribunales y cualquier otra institución dotada de medios
coercitivos.

3. Organización de la vida social por obra de libres asociaciones y
federaciones de productores y de consumidores creadas y modifi cadas según
la voluntad de sus componentes, guiados por la ciencia y la experiencia y
libres de toda imposición que no derive de las necesidades naturales, a las
cuales se somete cada uno voluntariamente, vencido por el sentimiento mismo
de la necesidad ineluctable.

4. Garantizar los medios de vida, de desarrollo, de bienestar para los niños
y para todos los que sean incapaces de proveer a sus necesidades.
5. Guerra a las religiones y a todas las mentiras, aunque se oculten, bajo
el manto de la ciencia. Instrucción científica para todos y hasta sus niveles
más elevados.

6. Guerra a las rivalidades y a los prejuicios patrióticos. Abolición de las
fronteras y fraternidad entre todos los pueblos.

7. Reconstrucción de la familia, de la manera que resulte de la práctica del
amor, libre de todo vínculo legal, de toda opresión económica o física, de todo
prejuicio religioso.

Éste es nuestro ideal.


b) Vías y medios

Hemos expuesto en líneas generales cuál es el fi n que queremos alcanzar,
cuál es el ideal por el que luchamos. Pero no basta desear una cosa: si se
quiere obtenerla de verdad hay que emplear los medios adecuados para
conseguirla. Y estos medios no son arbitrarios, sino que derivan
necesariamente del fi n al que se apunta y de las circunstancias en que se
lucha, ya que engañándose respecto de la elección de los medios no se
llegaría al fi n propuesto sino a otro, quizás opuesto, que sería consecuencia
natural y necesaria de los medios empleados.

Quien se pone en camino y equivoca la ruta no va adonde quiere sino adonde
lo lleva la ruta que recorre.

Por lo tanto, es necesario explicar cuáles son los medios que a nuestro
parecer conducen al fi n que nos hemos fi jado, y que nosotros tratamos de
emplear.

Nuestro ideal no es del tipo cuya consecución dependa del individuo
considerado aisladamente. Se trata de cambiar el modo de vivir en sociedad,
de establecer relaciones de amor y solidaridad entre los hombres, de
conseguir la plenitud de desarrollo material, moral e intelectual no para un
individuo solo, no para los miembros de una determinada clase o partido, sino
para todos los seres humanos; y esto no es cosa que se pueda imponer con la
fuerza sino que debe surgir de la conciencia iluminada de cada uno y
realizarse mediante el libre consentimiento de todos. Nuestra primera tarea
debe consistir, por lo tanto, en persuadir a la gente. Es necesario que
llamemos la atención de los hombres sobre los males que sufren y sobre la
posibilidad de destruirlos. Hay que suscitar en cada uno la simpatía por los
males de los demás y el vivo deseo del bien de todos.

A quien tenga hambre y frío le mostraremos cómo sería posible, e incluso fácil,
asegurar a todos la satisfacción de las necesidades materiales. A quien esté
oprimido y vilipendiado, le diremos cómo se puede vivir felizmente en una
sociedad de hombres libres e iguales; a quien esté atormentado por el odio y
el rencor, le señalaremos el camino que lleva a la paz y a la alegría del
corazón, que se siente aprendiendo a amar al prójimo.

Y cuando logremos hacer nacer en el alma de los hombres el sentimiento de
rebelión contra los males injustos y evitables de los que se sufre en la
sociedad actual, y hacer comprender cuáles son las causas de estos males y
cómo depende de la voluntad humana eliminarlos, cuando hayamos inspirado
el deseo vivo, predominante, de transformar la sociedad para el bien de todos,
entonces los convencidos, por impulso propio y por el de aquellos que los han
precedido en la convicción, se unirán y querrán, y podrán, realizar sus ideales
comunes.

Sería absurdo –como ya hemos dicho – y estaría en contradicción con
nuestras finalidades querer imponer la libertad, el amor entre los hombres, el
desarrollo integral de todas las facultades humanas, por medio de la fuerza.
Por consiguiente, es necesario contar con la libre voluntad de los demás, y lo
único que podemos hacer es provocar que se forme y manifieste dicha
voluntad. Pero sería igualmente absurdo y contrario a nuestra finalidad admitir
que quienes no piensan como nosotros nos impidan realizar nuestra voluntad,
siempre que ésta no lesione el derecho a una libertad igual a la nuestra.

Libertad entonces para todos de propagar y experimentar las propias ideas sin
otro límite que el que resulta naturalmente de la igual libertad de todos.

Pero a esto se oponen –y se oponen con fuerza brutal – quienes se benefician
con los actuales privilegios y dominan y regulan toda la vida social actual.

Ésos tienen en su mano todos los medios de producción, y por ende suprimen
no sólo la posibilidad de experimentar nuevos modos de convivencia social, no
sólo el derecho de los trabajadores a vivir libremente de su propio trabajo, sino
también el derecho mismo a la existencia, y obligan a quien no es propietario a
dejarse explotar y oprimir si no quiere morir de hambre.

Ellos tienen policías, jueces, ejércitos creados a propósito para defender sus
privilegios, y persiguen, encarcelan, masacran a los que quieren abolir esos
privilegios y reclaman medios de vida y la libertad para todos.
Celosos de sus intereses presentes e inmediatos, corrompidos por el espíritu
de dominación, temerosos del porvenir, ellos, los privilegiados, son incapaces
en general de un impulso generoso, y también lo son de una concepción más
amplia de sus intereses. Y sería locura esperar que renuncien voluntariamente
a la propiedad y al poder y se adapten a ser iguales a aquellos a los que hoy
tienen sometidos.

Dejando de lado la experiencia histórica –la cual demuestra que nunca una
clase privilegiada se ha desposeído, en todo o en parte, de sus privilegios, y
nunca un gobierno ha abandonado el poder si no se lo obligó a ello con la
fuerza o con el temor de la fuerza –, bastan los hechos contemporáneos para
convencer a cualquiera que la burguesía y los gobiernos se proponen emplear
la fuerza material para defenderse, no sólo contra la expropiación total, sino
también contra las más pequeñas pretensiones populares, y están siempre
listos para realizar las más atroces persecuciones y las más sanguinarias
masacres.

Al pueblo que quiere emanciparse no le queda otro camino que oponer la
fuerza a la fuerza. Resulta de cuanto hemos dicho que debemos trabajar para
despertar en los oprimidos el deseo vivo de una radical transformación social y
persuadirlos de que uniéndose tienen la fuerza necesaria para vencer;
debemos propagar nuestro ideal y preparar las fuerzas morales y materiales
necesarias para vencer a las fuerzas enemigas y organizar la nueva sociedad.
Y cuando tengamos la fuerza suficiente, debemos, aprovechando las
circunstancias favorables que se produzcan oreándolas nosotros mismos,
hacer la revolución social abatiendo con la fuerza al gobierno, expropiando con
la fuerza los propietarios, poniendo en común los medios de vida y e
producción e impidiendo que nuevos gobiernos vengan a imponer su voluntad
y a obstaculizar la reorganización socializada directamente por los
trabajadores.

Todo esto, sin embargo, es menos simple de lo que podría carecer a primera
vista. Tenemos que vérnoslas con los hombres tal cual son en la sociedad
actual, en condiciones morales y materiales muy desgraciadas, nos
engañaríamos si pensáramos que basta la propaganda ara elevarlos a ese
grado de desarrollo intelectual y oral que es necesario para la realización de
nuestros ideales.

Existe una acción recíproca entre el hombre y el ambiente social. os hombres
hacen la sociedad como ésta es y la sociedad hace a los hombres como ellos
son, y de esto resulta una especie e círculo vicioso. Para transformar a la
sociedad es necesario transformar a los hombres, y para transformar a los
hombres es necesario transformar a la sociedad.

La miseria embrutece al hombre, y para destruir la miseria es necesario que
los hombres tengan conciencia y voluntad. La esclavitud educa a los hombres
para que sean esclavos, y para que se liberen de la esclavitud tiene que nacer
en ellos la aspiración a la libertad. La ignorancia hace por cierto que los
hombres no conozcan las causas de sus males y no sepan remediarlos, y para
destruir la ignorancia es necesario que los hombres tengan el tiempo y el
modo de instruirse.

El gobierno acostumbra a la gente a sufrir la ley y a creer que ésta es
necesaria para la sociedad, y para abolir al gobierno se requiere que los
hombres estén persuadidos de la inutilidad y el carácter dañino de la ley.
¿Cómo salir de este círculo vicioso?

Afortunadamente la sociedad actual no ha sido formada por la voluntad
iluminada de una clase dominante, que haya podido reducir a todos los
dominados a instrumentos pasivos e inconscientes de sus intereses. La
sociedad es resultado de mil luchas intestinas, de mil factores naturales y
humanos que actúan en forma casual, sin criterio directivo, y por lo tanto no
existen divisiones netas ni entre los individuos ni entre las clases. Infinitas son
las variedades de las condiciones materiales, infinitos los grados de desarrollo
moral e intelectual, y no siempre –casi diríamos muy raramente – el puesto
que uno ocupa en la sociedad corresponde a sus facultades y aspiraciones.

Con muchísima frecuencia algunos individuos caen en condiciones inferiores a
aquellas a que están habituados, y otros, por circunstancias excepcionalmente
favorables, logran elevarse a condiciones superiores a aquellas en que
nacieron. Una parte notable del proletariado llegó ya a salir del estado de
miseria absoluta, embrutecedora, o no pudo ser reducido nunca a tal situación;
ningún trabajador, o casi ninguno, se encuentra en estado de inconsciencia
completa, de completa aquiescencia a las condiciones impuestas por los
patrones. Y las instituciones mismas, tal como las produjo la historia,
contienen contradicciones orgánicas que son como gérmenes de muerte que
al desarrollarse producen la disolución de la institución y la necesidad de
transformarla.

De ahí la posibilidad del progreso, pero no la posibilidad de llevar, por medio
de la propaganda, a todos los hombres al nivel necesario para que quieran y
hagan la anarquía, sin una transformación previa y gradual del ambiente.
El progreso debe marchar en forma contemporánea y paralela en los
individuos y en el ambiente. Tenemos que aprovechar de todos los medios, de
todas las posibilidades, de todas las ocasiones que nos ofrece el ambiente
actual, para actuar sobre los hombres y desarrollar su conciencia y sus
deseos, debemos utilizar todos los progresos ocurridos en la conciencia de los
hombres para inducirlos a reclamar e imponer las transformaciones sociales
mayores que son posibles y que sirven mejor para abrir el camino a progresos
ulteriores.

No debemos esperar a poder instaurar la anarquía, y entretanto limitarnos a la
simple propaganda. Si lo hiciésemos así, pronto habríamos agotado el campo,
es decir, habríamos convertido a todos aquellos que en el ambiente actual son
susceptibles de comprender y aceptar nuestras ideas, y nuestra ulterior
propaganda resultaría inútil; o si transformaciones del ambiente elevaran a
nuevos estratos populares a la posibilidad de recibir ideas nuevas, esto
ocurriría sin participación nuestra y, por lo tanto, en perjuicio de nuestras
ideas.

Debemos tratar que el pueblo, en su totalidad o en sus diversas fracciones,
pretenda, imponga, tome por sí mismo todas las mejoras, todas las libertades
que desee, a medida que llega a desearlas y tiene la fuerza necesaria para
imponerlas; y propagandeando siempre todo nuestro programa y luchando
siempre por su realización integral, debemos impulsar al pueblo a pretender e
imponer cada vez más, hasta que llegue a la emancipación completa.


c) La lucha económica

La opresión que hoy aflige más directamente a los trabajadores y que es la
causa principal de todas las sujeciones morales y materiales a que éstos están
sometidos es la opresión económica, es decir, la explotación que los patrones
y los comerciantes ejercen sobre ellos gracias al acaparamiento de todos los
grandes medios de producción e intercambio.

Para suprimir en forma radical y sin peligro de retorno esta opresión es
necesario que todo el pueblo esté convencido del derecho que tiene al uso de
los medios de producción y que ponga en práctica su derecho primordial
expropiando a los detentadores del suelo y de todas las riquezas sociales y
poniendo aquél y éstas a disposición de todos.

Pero ¿se puede comenzar esta expropiación ahora mismo? ¿Se puede pasar
hoy directamente, sin grados intermedios, del infierno en que se encuentra
ahora el proletariado al paraíso de la propiedad común?

Los hechos demostrarán de qué son capaces hoy los trabajadores. Nuestra
misión es preparar al pueblo moral y materialmente para esta expropiación
necesaria, e intentarla y volverla a intentar cada vez que una conmoción
revolucionaria nos dé ocasión para ello; hasta el triunfo definitivo. Pero ¿de
qué manera podemos preparar al pueblo? ¿De qué manera prepararemos las
condiciones que hagan posible no sólo el hecho material de la expropiación,
sino también la utilización de la riqueza común en beneficio de todos?

Hemos visto anteriormente que la propaganda por sí sola, hablada o escrita,
es impotente para conquistar a toda la gran masa popular y convertirla a
nuestras ideas. Se requiere una educación práctica, que sea alternativamente
causa y efecto de una gradual transformación del ambiente.

Es necesario que a medida que se desarrollen en los trabajadores el
sentimiento de rebelión contra los injustos e inútiles sufrimientos de que son
víctimas y el deseo de mejorar sus condiciones, éstos luchen unidos entre sí
en forma solidaria para conseguir lo que desean.

Y nosotros, como anarquistas y como trabajadores, debemos incitarlos y
alentarlos a la lucha y luchar con ellos. Pero ¿son posibles estos
mejoramientos en el régimen capitalista? ¿Son útiles desde el punto de vista
de la futura emancipación integral de los trabajadores?

Cualesquiera sean los resultados prácticos de la lucha por los mejoramientos
inmediatos, la utilidad principal reside en la lucha misma. Con ella los obreros
aprenden que el patrón tiene intereses opuestos a los suyos y que no pueden
mejorar su condición, y menos aun emanciparse, sino uniéndose y
volviéndose más fuertes que los patrones. Si llegan a obtener lo que quieren,
estarán mejor, ganarán más, trabajarán menos, tendrán más tiempo y más
fuerza para reflexionar acerca de las cosas que les interesan, y sentirán
enseguida deseos mayores y experimentarán mayores necesidades. Si no
tienen éxito, se verán llevados a estudiar las causas del fracaso y a reconocer
la necesidad de una mayor unión, de mayor energía, y comprenderán, por
último, que para vencer con seguridad y en forma definitiva es necesario
destruir al capitalismo. La causa de la revolución, la causa de la elevación
moral del trabajador y de su emancipación no puede sino beneficiarse por el
hecho de que los trabajadores se unan y luchen por sus intereses. Pero, una
vez más, ¿es posible que los trabajadores logren, en el estado actual de
cosas, mejorar realmente sus condiciones de vida?

Esto depende de la concurrencia de una infinidad de circunstancias. Pese a lo
que dicen algunos, no existe una ley natural (ley de los salarios) que determine
la parte que corresponde al trabajador sobre el producto del trabajo; o si se
quiere formular una, sólo podría ser la siguiente: el salario no puede bajar
normalmente del monto necesario para la vida, ni puede subir normalmente
hasta el punto de que no deje ninguna ganancia al patrón. Está claro que en el
primer caso los obreros morirían y por lo tanto no cobrarían ya salario, y en el
segundo los patrones no tendrían interés en hacer trabajar y por lo tanto no
pagarían más salarios. Pero entre estos dos extremos imposibles existe una
infinita variedad de gradaciones, que van desde las condiciones miserables de
muchos trabajadores agrícolas hasta la situación casi decente de los obreros
de los buenos oficios en las grandes ciudades.

El salario, la longitud de la jornada y todas las otras condiciones de trabajo son
resultado de la lucha entre patrones y obreros. Aquéllos tratan de dar a los
trabajadores lo menos que pueden y de hacerlos trabajar hasta el agotamiento
completo, mientras éstos buscan, o deberían buscar, la manera de trabajar lo
menos y de ganar lo más posible. Cuando los trabajadores se contentan con
todo o, aun estando descontentos, no saben oponer una resistencia válida a
los patrones, quedan rápidamente reducidos a condiciones animales de vida;
en cambio, cuando tienen un concepto un poco elevado del modo en que
deberían vivir los seres humanos, y saben unirse y, mediante el rechazo del
trabajo y la amenaza latente o explícita de rebelión, imponer respeto a los
patrones, se los trata de una manera relativamente soportable. De modo que
puede decirse que el salario, dentro de ciertos límites, es el que el operario –
no como individuo, se entiende, sino como clase – pretende.

Luchando entonces, resistiendo contra los patrones, los trabajadores pueden
impedir hasta un cierto punto que sus condiciones empeoren, e incluso
obtener mejoramientos reales. Y la historia del movimiento obrero ya ha
demostrado esta verdad.

Es necesario, sin embargo, no exagerar el alcance de esta lucha librada entre
obreros y patrones en el terreno exclusivamente económico. Los patrones
pueden ceder, y a menudo lo hacen ante exigencias obreras enérgicamente
expresadas, mientras no se trate de pretensiones demasiado grandes, pero si
los obreros comenzaran –y es urgente que comiencen – a pretender un salario
que absorbiera toda la ganancia de los patrones y llegara, de esta manera, a
constituir una expropiación indirecta, es seguro que los patrones apelarían al
gobierno y tratarían de cohibir con la violencia a los obreros para mantenerlos
en su posición de esclavos asalariados.

Y aun antes, mucho antes de que los obreros puedan pretender que se les dé
en compensación de su trabajo el equivalente de todo lo que han producido, la
lucha económica se vuelve impotente para seguir produciendo el
mejoramiento de las condiciones de los trabajadores.
Los obreros lo producen todo y sin ellos no se puede vivir; por lo tanto,
parecería que si se rehúsan a trabajar pudieran imponer todo lo que quieren.
Pero la unión de todos los trabajadores, incluso de un solo oficio, y hasta de
un solo país, es difícil de obtener, y a la unión de los obreros se opone la de
los patrones. Los obreros viven al día y si no trabajan pronto les falta el pan,
mientras los patrones disponen, mediante el dinero, de todos los productos ya
acumulados, y por lo tanto pueden esperar tranquilamente que el hambre
reduzca a la sensatez a sus asalariados. La invención o la introducción de
nuevas máquinas hace inútil el trabajo de un gran número de obreros y
aumenta el gran ejército de los desocupados, a los que el hambre obliga a
venderse a cualquier precio. La inmigración aporta en seguida a los países
donde los obreros logran un nivel mejor, multitudes de trabajadores famélicos
que, quiéranlo o no, ofrecen a los patrones el modo de rebajar los salarios. Y
todos estos hechos, derivados necesariamente del sistema capitalista, llegan a
contrapesar el progreso de la conciencia y de la solidaridad obrera: a menudo
marchan más rápidamente que este progreso, lo detienen y lo destruyen. Y en
todos los casos subsiste siempre el hecho primordial de que la producción, en
el sistema capitalista, está organizada por cada capitalista para su beneficio
individual y no para satisfacer, como sería natural, de la mejor manera posible
las necesidades de los trabajadores.

De aquí el desorden, el desperdicio de fuerzas humanas, la escasez
deliberada de los productos, los trabajos inútiles y dañinos, la desocupación,
las tierras sin cultivar, el poco uso de las máquinas, etcétera, males todos
éstos que no se pueden evitar sino quitando a los capitalistas la posesión de
los medios de trabajo y, por lo tanto, la dirección de la producción. Se presenta
entonces rápidamente a los obreros que tratan de emanciparse, o incluso sólo
de mejorar seriamente sus condiciones, la necesidad de defenderse contra el
gobierno, de atacarlo, pues éste constituye, al legitimar el derecho de
propiedad y sostenerlo con la fuerza brutal, una barrera que se opone al
progreso y que hay que abatir si no se desea permanecer indefinidamente en
el estado actual o incluso empeorarlo.

De la lucha económica es necesario pasar a la lucha política, es decir, a la
lucha contra el gobierno, y en vez de oponer a los millones de los capitalistas
los escasos centavos acumulados con gran esfuerzo por los obreros, hay que
oponer a los fusiles y a los cañones que defienden la propiedad, los medios
mejores que el pueblo pueda encontrar para vencer a la fuerza con la fuerza.



d) La lucha política

Por lucha política entendemos la lucha contra el gobierno y el conjunto de los
individuos que detentan la potestad, cualquiera sea el modo en que la hayan
adquirido, de dictar las leyes e imponerlas a los gobernados, es decir, al
pueblo. Consecuencia del espíritu de dominio y de la violencia con que
algunos hombres se impusieron sobre los demás, el gobierno es al mismo
tiempo creador y criatura del privilegio y su defensor natural. Se dice
erróneamente que el gobierno cumple hoy la función de defensor del
capitalismo, pero que una vez abolido el capitalismo se volvería representante
y administrador de los intereses generales.

Ante todo el capitalismo no se podrá destruir sino cuando los trabajadores, una
vez expulsado el gobierno, tomen posesión de la riqueza social y organicen la
producción y el consumo en interés de todos, por sí mismos, sin esperar la
acción de un gobierno que aunque lo quisiera no podría ser capaz de hacerlo.

Pero hay algo más: si se destruyera al capitalismo y se dejase subsistir alguna
forma de gobierno, éste lo crearía de nuevo mediante la concesión de toda
clase de privilegios, puesto que al no poder contentar a todos tendría
necesidad de una clase económicamente poderosa que lo apoyara a cambio
de la protección legal y material que recibiría de él. Por consiguiente, no se
puede abolir el privilegio y establecer sólida y definitivamente la libertad y la
igualdad social sino aboliendo al gobierno, no a este o a aquel gobierno, sino a
la institución misma del gobierno.

Sin embargo, en esto, como en todos los hechos de interés general, más que
en cualquier otro caso, es necesario el consenso de la generalidad, y por ello
debemos esforzarnos en persuadir a la gente de que el gobierno es inútil y
dañino y que se puede vivir mejor sin él.
Pero como ya hemos repetido, la propaganda por sí sola es impotente para
convencer a todo el mundo, y si quisiéramos limitarnos sólo a predicar contra
el gobierno, esperando sin valernos de ningún otro medio el día en que el
público se convenciera de la posibilidad y utilidad de abolir completamente
toda clase de gobierno, ese día no llegaría nunca. Siempre predicando contra
toda clase de gobierno, siempre reclamando la libertad integral, debemos
favorecer todas las luchas por las libertades parciales, convencidos de que en
la lucha se aprende a luchar, y que comenzando a gustar de un poco de
libertad se termina queriéndola toda. Debemos estar siempre con el pueblo, y
aunque no logremos hacerle pretender mucho, tratar de que por lo menos
comience a pretender algo, y debemos esforzarnos para que aprenda, sea
poco o mucho lo que quiera, a quererlo conquistar por sí mismo, y sienta odio
y desprecio contra quienes están en el gobierno o quieren llegar a ocuparlo.
Puesto que el gobierno tiene hoy el poder de regular, mediante las leyes, la
vida social y ampliar o restringir la libertad de los ciudadanos, como nosotros
no podemos arrancarle aún este poder debemos tratar de disminuírselo y de
obligarlo a que lo utilice de la forma menos dañina posible.
Pero esto debemos hacerlo estando siempre fuera del gobierno y contra él,
presionándolo mediante la agitación en las calles, amenazando con tomar por
la fuerza lo que se reclama. Nunca debemos aceptar ninguna clase de función
legislativa, sea general o local, porque si lo hiciéramos disminuiríamos la
eficacia de nuestra acción y traicionaríamos el porvenir de nuestra causa. La
lucha contra el gobierno se resuelve, en último análisis, en lucha física,
material. El gobierno hace las leyes. Por lo tanto, debe contar con una fuerza
material (ejército y policía) para imponerlas, porque de otra manera, sólo las
obedecerían quienes quisieran y las leyes ya no lo serían, sino que
constituirían una simple propuesta que cada uno estaría en libertad de aceptar o
rechazar. Y los gobiernos tienen esta fuerza y se sirven de ella para poder
fortalecer con leyes su dominio y servir a los intereses de las clases
privilegiadas oprimiendo y explotando a los trabajadores.
El límite de la opresión del gobierno es la fuerza que el pueblo se muestre
capaz de oponerle. Puede haber conflicto abierto o latente, pero conflicto hay
siempre, pues el gobierno no se detiene ante el descontento y la resistencia
popular sino cuando siente el peligro de la insurrección.
Cuando el pueblo se somete dócilmente a la ley, o la protesta es débil y
platónica, el gobierno atiende a su propio beneficio sin preocuparse de las
necesidades populares; cuando la protesta se vuelve enérgica, insistente,
amenazadora, el gobierno cede o reprime, según sea más o menos iluminado.
Pero siempre se llega a la insurrección, porque si el gobierno no cede, el
pueblo termina rebelándose, y si el gobierno cede, el pueblo adquiere fe en sí
mismo y pretende cada vez más, hasta que resulta evidente la
incompatibilidad entre la libertad y la autoridad y estalla el conflicto violento.
Es necesario entonces prepararse moral y materialmente para que al estallar
la lucha violenta la victoria quede en manos del pueblo. La insurrección
victoriosa es el hecho más efi caz para la emancipación popular, puesto que el
pueblo, una vez sacudido el yugo, queda en libertad de darse las instituciones
que considere mejores, y la distancia que existe entre la ley, siempre
retrasada, y el grado de civilización a que ha llegado la masa de la población,
se recorre de un salto. La insurrección determina la revolución, es decir, la
rápida manifestación de las fuerzas latentes acumuladas durante la evolución
anterior.

Todo consiste en qué es capaz de querer el pueblo. En las insurrecciones
pasadas el pueblo, inconsciente de las razones verdaderas de sus males, ha
querido siempre muy poco y muy poco ha conseguido.
¿Qué querrá en la próxima insurrección?
Esto depende, en parte, de nuestra propaganda y de la energía que sepamos
desplegar. Deberemos impulsar al pueblo a expropiar a los propietarios y
comunizar la propiedad, y a organizar la vida social por sí mismo, mediante
asociaciones libremente constituidas, sin esperar las órdenes de nadie y
rehusándose a nombrar o a reconocer cualquier clase de gobierno, cualquier
cuerpo constituido, que bajo un nombre cualquiera (constituyente, dictadura,
etcétera) se atribuya, aunque sea a título provisorio, el derecho de dictar leyes
y de imponer a los demás por la fuerza su propia voluntad. Y si la masa del
pueblo no responde a nuestro llamado, deberemos –en nombre del derecho
que tenemos de ser libres aunque los demás quieran seguir siendo esclavos, y
mediante la eficacia del ejemplo – realizar por nuestra cuenta lo más posible
de nuestras ideas y no reconocer al nuevo gobierno y, mantener viva la
resistencia, y hacer que las localidades donde se acojan con simpatía nuestras
ideas se constituyan en comunidades anárquicas, rechacen toda injerencia
gubernativa, establezcan libres relaciones con las otras localidades que
pretendan vivir a su manera.

Deberemos, sobre todo, oponernos con todos los medios a la reconstitución
de la policía y del ejército, y aprovechar la ocasión propicia para impulsar a los
trabajadores de las localidades no anárquicas a aprovechar la falta de fuerza
represiva para imponer las mayores pretensiones que logremos inducirles a
plantear.

Y como quiera que marchen las cosas, seguir siempre luchando, sin un
instante de interrupción, contra los propietarios y contra los gobernantes,
teniendo siempre en vista la emancipación completa, económica, política y
moral, de toda la humanidad.



e) Conclusión

Deseamos entonces abolir radicalmente la dominación y la explotación del
hombre por el hombre; deseamos que los hombres, hermanados por una
solidaridad consciente y deseada, cooperen todos voluntariamente para el
bienestar de todos; deseamos que la sociedad esté constituida con el fin de
proporcionar a todos los seres humanos los medios para alcanzar el máximo
bienestar posible, el máximo desarrollo moral y material posible; deseamos
para todos pan, libertad, amor, ciencia. Y para llegar a este fin supremo
creemos necesario que los medios de producción estén a disposición de
todos, y que ningún hombre o grupo de hombres pueda obligar a los demás a
someterse a su voluntad ni ejercitar su influencia sino con la fuerza de la razón
y del ejemplo. Por lo tanto, expropiación de los detentadores del suelo y del
capital en beneficio de todos, y abolición del gobierno.

Y en espera de que esto pueda hacerse: propaganda del ideal; organización
de las fuerzas populares; lucha continua, pacífica o violenta según las
circunstancias, contra el gobierno y contra los propietarios, para conquistar lo
más que se pueda de libertad y de bienestar para todos.



Errico Malatesta.