martes, 15 de enero de 2019

¿Juan Guaidó y Nicolás Maduro presidentes? Dos caras. Misma moneda.

Continúa el populismo, la manipulación maniqueísta, el militarismo y el imperialismo



El acceso a Wikipedia ha sido bloqueado en el país, tras la publicación que colocaba como supuesto nuevo presidente interino a Juan Guaidó.


Tal cargo ni siquiera se anunció oficialmente como tal, sino que la oposición de derecha asomó de manera ambigua la propuesta de activar el artículo 233, 350 y 333 de la Constitución Bolivariana, que contemplan lo siguiente:

"Articulo 233: Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva.

En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.

Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período.

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos."

En resumidas cuentas se propone la Encargaduría de la presidencia, por parte de un presidente interino, ante la ausencia prolongada, muerte o renuncia del presidente de turno. Pero como tal no es el caso de Venezuela, ya que Nicolás Maduro se Juramentó de facto ante el TSJ aún a pesar del nerviosismo de Maikel Moreno, y a pesar de la abismal abstención y de las denuncias de fraudulencia e irregularidad que ponían en cuestionamiento el proceso electoral llevado a cabo el pasado mes de mayo de 2018. Ante esto, el actual presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó ha convocado un cabildo abierto para el día 11 de enero, frente a la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para solicitar el apoyo del pueblo Venezolano, de la Fuerza Armada Nacional y de la comunidad internacional para poder llevar adelante tal encagaduría.

La fe mueve a las masas.


La presencia masiva y activa de personas que se acercaron al cabildo abierto no se puede negar, hubo presencia de estudiantes, algunos gremios de trabajadores, sindicalistas afines a la oposición de derecha, dirigentes políticos de diversas tendencias pertenecientes al "Frente amplio"...

Populismo puro y duro, más militarismo. Al mejor estilo latinoamericano.


Mucha gente bajo los efectos del opio de la "democracia" justificó el discurso de Guaidó diciendo que él no tiene habilidades para la oratoria, esta es una afirmación bastante ingenua, ya que él sólo es un populista más. Entre la efusividad y la exaltación colectiva, la gente no se dio cuenta de que el supuesto "Cabildo abierto" fue más bien una maniobra manipulativa y persuasiva para asomar de manera forzada y rancia la idea de que hay que convocar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y cito : "

"Hay un elemento que falta a esa pata, a esa mesa, ¿cuál es ese elemento? a quien han hecho llamado los estudiantes, los gremios, los sindicatos, (la gente corea "presidente! presidente!") así es, el pueblo ya no se chupa el dedo, sabemos y por eso le hemos hablado directamente a la familia militar, a la que también pasa hambre y la pasa mal, ahí hay alguien usurpando, ahí hay alguien que rompió la cadena del mando y ustedes lo saben, esa familia militar que quiere cambio, que quiere lo mismo que nosotros, le hacemos un llamado hoy, aquí está la legítima asamblea nacional que claro que asume su responsabilidad y la va a asumir" (1)



Es que al escribir esas lineas me embarga una sensación inmensa de asco, de rabia y de indignación, esa manera tan asquerósamente populista de meternos la idea de la "unión cívico-militar" por los ojos, esos mismos que se han encargado de reprimir a las luchas de base, y que han sostenido el poder totalitario de Nicolás Maduro a cambio de las comodidades que éste les ofrece, esos mismos son a los que está invitando éste señor. ¿Qué acaso la gente se ha olvidado de todo lo que la FANB nos han hecho? ¿Acaso vamos a invitarlos a que nos apoyen, en nombre de la "democracia"? ¿Vamos a "pasar la página", poner la otra mejilla para dárnoslas de democráticos, de buenos ciudadanos dispuestos a reconciliarnos, y unirnos con nuestros represores? Mientras que Rubén Gonzalez y los 13 sindicalistas aún siguen presos, y lo fueron en manos de esa misma FANB que tanto convocan, específicamente a Rubén le hicieron un montaje judicial donde lo acusaron de ultraje a la FANB, y lo mandaron para la cárcel militar "La Pica". ¿Qué respuesta le darán a Rubén? ¿Que esa acción fue realizada "por un grupo aislado de la Fanb"? ¿Y los otros, los que supuestamente están con el pueblo, qué han hecho? ...



NI PERDÓN NI OLVIDO! JUSTICIA Y LIBERTAD PLENA A LXS PRESXS POLÍTICXS!

Madurismo y Oposición de derecha: Patético servilimo. Continuación del Neoliberalismo imperialista en la región.


Además del evidente militarismo presente en su discurso, es también evidente la tendencia neoliberal imperialista, donde agradece que personajes como Piñera, Macri, Duque y la "comunidad internacional" (Grupo de Lima), represores innatos de las clases trabajadoras, saqueadores que hipotecan los territorios indígenas y campesinos a las transnacionales, a esos agradece que apoyen la constitución de "la asamblea legítima y del gobierno de transición". Además de ello, en sus propuestas, en ningún momento habló del respeto a las contrataciones colectivas ni de los salarios de hambre, por supuesto, porque no están dentro de la agenda de la oposición de derecha Patronal, pese a que se dice solidaria con las luchas de las y los trabajadores, por pura demagogia, mientras que por otro lado, no dudan en vender las causas de estxs trabajadores, para negociar con los patrones.(Igualito al Bigotudo).



A mí me llamarán divisionista, radical, pesimista, incluso se atreverán a afirmar, que yo por criticar estoy favoreciendo los intereses del gobierno, nada me extraña, las similitudes entre un lado y el otro son abismales. Pero prefiero ser divisionista a ser jalabolas (válgame la expresión) y vender mis principios y mi dignidad.



Es lamentable que la gente no perciba ese populismo tan notorio y que le aplaudan como focas a cada oración que pronuncia sin analizar su trasfondo.



Pero esa realidad responde a que, es bien sabido que todos los partidos de la oposición de derecha se han valido del descontento que tienen las mayorías contra el gobierno de Nicolás Maduro, para instrumentalizarlas, cooptarlas, manipularlas y marearlas para asomar propuestas que contemplen una toma del poder asumida por los líderes de dichos partidos.

Venezuela. Entre la realidad y la Ciber-ficción


La publicación de Juan Guaidó como presidente interino en Wikipedia, por nimio que parezca, permite entrever las presiones internas ejercidas de parte de la derecha nacional, así como de la derecha internacional sobre los hombros de éste nuevo títere. En respuesta, desde el Estado Venezolano ha amenazado con apresarlo, y por supuesto, también ataca desde la censura de los medios de comunicación digitales bloqueando Wikipedia.



El "Golpe por twitter"(llamado así por el gobierno) O la moderación y cooptación del descontento.


Los diferentes dirigentes de oposición de derecha empiezan a difundir por twitter una "agenda de lucha de calle" (se repite la historia), sus esperanzadxs seguidores hacen eco de estos llamados, y de la afirmación que coloca a Guaidó como presidente interino, cosa tergiversada ya que, como el mismo ha mencionado, para ello necesita primero el respaldo de la gente y de la Fanb en la calle. La gente como que sufre de falta de memoria de corto plazo porque olvida todo lo que han hecho éstos personajes para desmovilizar a las luchas autónomas, para moderarlas, limitarlas, y exponer a la gente a la represión militar, sin promover primero que la gente desarrolle una consciencia política, (de clase, de género, de etnia, de raza y ambiental), una formación política, para que así desarrollen propuestas populares claras, y a su vez desarrollen algún tipo de defensa propia que sea proporcional a dicha represión. Básicamente lo que promueven es que la gente se sacrifique de manera ciega e infantil, no por sus propias causas, sino por la fe y las promesas de éstos políticos, que así como Maduro, han utilizado al pueblo, lo utilizan y lo utilizarán para poder hacerse con el poder y mantenerse en el.



Y el pueblo más empobrecido cada día, peloteado por los dos bandos, comiendo mal, padeciendo por los salarios casi invisibles, los contratos colectivos pisoteados, las paupérrimas condiciones tanto laborales como de salud pública, mientras que los dos bandos se disputan el poder. 


Entre el mal menor y el mal mayor, no quiero ningún mal, ninguno es alternativa, no hay que conformarse con ningún mal, no nos comamos esos cuentos, tengamos dignidad, y no permitamos que las élites dominantes se hagan con el poder, y nos manipulen, el pueblo en desconocimiento de su propio poder, queda a la merced de estos par de monstruos, mientras los liderazgos o activismos más disidentes y autónomos son pisoteados, invisibilizados y encarselados, activismos con propuestas y aportes que contribuyen y siembran una verdadera esperanza para el país.


Yo apuesto, (no por fe sino por los frutos tangibles que deja) a la organización autónoma y de base, a la autoconvocatoria y la autodeterminación de los pueblos, no solo de Venezuela sino de toda la región y del mundo, a las alternativas construidas desde abajo, desde las entrañas de la tierra, independientes, que hacen frente al gobierno, a partidos de izquierda autoritaria oportunistas y a los partidos de derechas, que hacen frente a sus políticas patronales, militaristas, extractivistas y populistas. Ningún partido ni dirigente nos debe imponer qué hacer, abracemos nuestra dignidad y nuestra autonomía. Aprendamos de la historia, los gobiernos pasan, y el hambre y la pobreza queda.


Luchar y trabajar por nuestra liberación y despertar colectivo de conciencias, que sea ese nuestro camino y nuestro horizonte. Es necesario y es vital para nuestra re-existencia como humanidad, y de la madre tierra.




martes, 8 de enero de 2019

Trabajadores anuncian agenda de calle para exigir mejores condiciones salariales

A partir del lunes prevén concentraciones y marchas frente a ministerios, para reivindicar las convenciones colectivas.


Caracas. A partir del lunes 14 de enero, los gremios irán a la calle en defensa del salario y organizan una marcha nacional para finales de mes. Eduardo Sánchez, de la Federación de Trabajadores Universitarios, informó que la agenda es para exigir que se recalcule el tabulador de los salarios, con base en el verdadero anclaje del Petro.

Dijo que el pasado 20 de agosto, el presidente de la República, Nicolás Maduro, entre sus anuncios dijo que el salario se calcularía tomando en cuenta el valor del Petro. “Pues bien, un Petro vale 39.000 soberanos para la comercialización y el salario mínimo es 1,5 % de ese monto. Exigimos el real salario y el restablecimiento de la contratación colectiva“.

Por tanto, anunció que para este lunes 14 iniciarán una jornada de calle. Ese día irán al Ministerio de Educación Superior en reclamo de los contratos de ley.

El martes 15 harán una concentración en La Guaria, para unificar la intersectorial de maestros de Vargas; el 22 realizarán una asamblea de trabajadores intersectorial; el 24 una jornada de protesta en todas las empresas de cara a promover una movilización general; el 29 tienen planeado hacer un encuentro nacional de trabajadores y la marcha nacional será el próximo 30.

“Más de 86 % de los trabajadores está en descontento y cuando denunciamos, nos lanzan gases, abren expedientes y ponen presos, como a Rubén González y a los compañeros de Venalum. Pero igual vamos a estar en la calle para defender la Constitución y es una forma de interpelar al Presidente Maduro y al Ministerio del Trabajo, quien con el memorando 2710 viola todos los estatutos laborales, al pretender legislar a su conveniencia” (sic).

(VIDEO) Con asambleas y movilización, trabajadores del Clínico echaron a la directiva corrupta y a los “colectivos”

Una histórica jornada de lucha vivieron ayer en el hospital Clínico Universitario, con tres asambleas y movilización interna. Destaparon una olla de corrupción y declararon personas no gratas a los directivos, declararon paro de actividades y enfrentaron a los grupos parapoliciales.


Los múltiples padecimientos del pueblo en medio de la tragedia social que vivimos no cesaron el fin de año, ni tampoco las protestas y las luchas. En este contexto, el inicio de año arranca con nuevos bríos de lucha de la clase obrera. Así, si este lunes 07 de enero en muchos barrios la semana empezó levantándose a la 1 de la madrugada para hacer la cola para comprar la bombona de gas –y aún así muchas familias se quedaron sin el combustible porque no alcanzó para todos­–, para sectores como los docentes de primaria y media, y los trabajadores de la salud, fue un inicio de semana con importante jornadas de lucha.

Los maestros y profesores protagonizaron importantes asambleas en algunos estados, aún a pesar de las burocracias sindicales de las federaciones nacionales, tanto las alineadas con el gobierno con las ligadas a la oposición de derecha, que se negaron a acompañar los llamados a movilización hechos por algunos sindicatos regionales de base y trabajadores autoconvocados. En Cumaná y Lara, por ejemplo, hubo masivas asambleas docentes, reclamado el incumplimiento de numerosos derechos y compromisos derivados de las contrataciones colectivas.

En este marco, los trabajadores y trabajadoras del Hospital Universitario de Caracas (HUC), mejor conocido como “el Clínico”, protagonizaron lo que ya puede considerarse una jornada histórica de lucha.

Una verdadera rebelión obrera se vivió ayer en este hospital, una asamblea masiva en la mañana, con centenares de trabajadores, en la cual se presentaron pruebas contundentes de la grosera corrupción de la directiva con los recursos de los trabajadores y los pacientes, desató un estado de movilización permanente durante todo el día, con dos asambleas más en el transcurso de la jornada y la decisión de iniciar un paro de actividades, junto a esto, los trabajadores sacaron del hospital a varios de los directivos, tomaron la dirección del hospital y expulsaron a los mal llamados “colectivos”, instalados desde hacía meses allí para amedrentar y agredir a los trabajadores.


Con pruebas en mano destaparon una olla de corrupción
El Clínico fue uno de los centros más visibles del pasado paro indefinido de las enfermeras, que en la segunda mitad del año pasado marcó una verdadera referencia en el país y sirvió para animar las fuerzas de los trabajadores. El día de ayer, contar con pruebas contundentes de la enorme red de corrupción en el hospital, fue la gota que desató esta indignación de los trabajadores.

Como el resto de la clase obrera en el país, los trabajadores y trabajadoras del Clínico vienen soportando las inclemencias del salario pulverizado y la hiperinflación, pero además, padecen desde hace tiempo la realidad de trabajar en el sistema de salud público colapsado, en condiciones totalmente precarias.

Así mismo, para hacer frente a su lucha, las autoridades se han valido de la violencia institucionalizada de los grupos parapoliciales al servicio del gobierno, los mal llamados “colectivos”, establecidos dentro del propio hospital, dedicados a intimidar y agredir trabajadores: golpes, amenazas de puñaladas, mensajes como amenazas de muerte a los teléfonos personales, han sido algunas de las cosas que han debido soportar los trabajadores por parte de estos grupos. El encarcelamiento de un enfermero, injustamente acusado por el CICPC, precisamente en medio del paro indefinido del año pasado, es otra de las acciones intimidatorias que han soportado.

Este lunes 07, al comprobar que esas mismas autoridades se robaron impunemente dinero que debía ser destinado para pagos a los trabajadores, y que estaban gestionando negocios turbios con los insumos destinados a la atención de los pacientes, no aguantaron más y decidieron de una vez por todas sacarse de encima a estos personajes corruptos y antiobreros.

En conversación con La Izquierda Diario, Denis Guedez, delegado de base en el HUC del Sindicato de Hospitales y Clínicas, señaló que se trató de una “protesta general de todos los trabajadores del hospital, por la situación que se viene presentando por la falta de insumos, la falta de medicamentos, la infraestructura, además de la corrupción que existe en el hospital”.


Contó que en una primera asamblea en la mañana, con la presencia de entre 400 y 500 trabajadores, se presentaron facturas de la corrupción evidente. Entre las que se comprobó, por ejemplo, que el 21 de diciembre la directiva transfirió a una cuenta de una cooperativa en el Banco Bicentenario, 38 millones de bolívares soberanos por concepto de una fiesta para los trabajadores, fiesta que jamás se realizó. Así mismo, constataron con un acta de entrega, que la directiva anterior a la actual, que asumió el 10 de agosto de 2017, dejaba en la partida 401 (correspondiente a pago del personal) 777 millardos de bolívares fuertes, sin embargo, la gestión actual les dijo que las cuentas estaban “en cero”, y que por eso no les pagaban lo que les correspondía a los trabajadores.

También se expusieron varios audios en los que toda una serie de directivos orquestaban un negocio con los insumos del hospital. En los audios se puede escuchar como de manera descarada directivos del departamento de Logística, de Relaciones Laborales, de Recursos Humanos, de Administración y de la propia Dirección del hospital, hablan de negocios por entre 15 mil y 18 mil dólares, otro de 25 mil dólares, y lo refieren como “una torta” que “se va a compartir entre todos”.

Declaradas personas no gratas
Luego de esto, señala Guedez que “la asamblea declaró persona no grata al director y su tren directivo, y para hacerlo concreto fuimos y sacamos al jefe de vigilancia, fuimos y sacamos al jefe de mantenimiento, a la jefa de control perceptivo, a la jefa de administración, fuimos a hotelería hospitalaria y sacamos a los jefes de hotelería hospitalaria, fuimos y sacamos al jefe encargado de relaciones laborales”.

Al ser declarados personas no gratas no debían permanecer en las instalaciones del hospital, fue el razonamiento de los trabajadores, y “si mañana martes se presentan de nuevo, van a ser expulsados por los trabajadores a la calle”, señalan.

Así mismo, informó que “se tomó la dirección del hospital, hicimos bajar a la directiva a una asamblea, luego de que un trabajador fuera herido en la cabeza, por lo cual le debieron agarrar 14 puntos”. Los trabajadores fueron hasta la oficina del director del hospital, dado que este nunca apareció para dar la cara, los grupos violentos al servicio patronal, agredieron a los trabajadores, lo que acrecentó la indignación de los trabajadores, quienes tomaron la oficina, obligaron a los directivos presentes a bajar a otra asamblea, ante la cual presentaron de nuevo todas las pruebas de la olla de corrupción que destaparon.

Una comisión de la Vicepresidencia de la República se hizo presente en el hospital, a la cual se hizo entrega de las diferentes pruebas de la corrupción patronal.

Tras la agresión a los trabajadores, también la movilización decidió darle un ¡basta! a estos grupos parapoliciales y los sacaron de las instalaciones del hospital.

VIDEO: Los trabajadores del Hospital Universitario de Caracas se rebelan en una jornada de lucha expulsando a los cuerpos parapoliciales del gobierno.

Paro y continuidad de la lucha


El delegado de los trabajadores y uno de los principales dirigentes a la cabeza de esta jornada, señala que “Ya basta de tanta corrupción y que nos vieran a los trabajadores la cara de pendejos. Nos han robado los reales del servicio funerario, del HCM, el dinero de las prestaciones sociales, de la caja de ahorro, el dinero que le descuentan al trabajador del seguro social, y ya está bueno ya. Es por esto que todos nos unimos”.

“Ya basta ya de la situación que están viviendo los pacientes sin insumos –dice–, sin medicamentos, la comida que les dan es arroz con lenteja sin siquiera sal, no haya ascensores, a las parturientas las tienen que subir por escaleras hasta el piso 10, no hay agua, cuatro meses los trabajadores cargando agua por las escaleras, por la rampa… el hospital con áreas totalmente contaminadas”.

La delegación de la Vicepresidencia que asistió al hospital fue llevada por los trabajadores, entre otras áreas, a Triaje de adultos, donde pudieron constatar que está contaminada, “sin aire acondicionado, con los baños tapados, sin material médico, sin insumos… salieron sorprendidos porque no aguantaban los olores que de allí emanaban”.

En función de todo esto es que “la asamblea decidió que a partir de hoy (ayer lunes) estamos en paro y solo serán atendidas las áreas críticas… vamos a seguir en la lucha hasta que no quede ni uno de esa directiva, y no nos detendremos hasta que vayan presos”. La indignación de los trabajadores es mucho mayor por cuanto llevan 7 meses con un compañero preso, el enfermero Alfonso Román, con una falsa acusación en medio del paro indefinido de enfermeras, para intimidarlos. “Se llevaron al compañero con el argumento de que tenía dos inyectadoras y un diclofenac, mientras ellos se roban millones, y ahora hasta en dólares”, señala.

Guedez culmina diciendo claramente: “Señoras y señores, ¡se acabo el miedo en el Hospital Universitario de Caracas!”.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Con-asambleas-y-movilizacion-trabajadores-del-Clinico-echaron-a-la-directiva-corrupta-y-a-los?id_rubrique=5442&fbclid=IwAR3NyZ8-OhU4TppZhUpi7xqE9Uc_6mR565LEOPeBo7pJhR9WpQhzoxei_CA

viernes, 21 de diciembre de 2018

Cuba: IV Jornada Primavera Libertaria (1er llamado)

  • Centro Social y Biblioteca Libertaria ABRA
  • Taller Libertario Alfredo López
  • El Guardabosques
Invitan a la IV Jornada Primavera Libertaria de La Habana, entre el 4 y el 11 de mayo de 2019, un espacio/tiempo que hace varios años venimos organizando lxs anarquistas que habitan esta ciudad y sus amigxs, para prefigurar en anticipación palpable el mundo que queremos sin inspectores, ni mercaderes, agentes de la inseguridad del Estado y empleadxs del dinero sin moral.

Para desafiar a los imperialismos cotidianos y alentar la esperanza en Cuba y el mundo. Para sanear nuestro interior de tantos ministerios. Para ensancharle espacios a nuestras intimidades. Para disputarle terrenos a la desesperación y el aislamiento, que son ingredientes fundamentales de cualquier derrota duradera. Ante semejantes enemigos no basta nombrarlos para disipar su obra.

Es necesaria una expectación vibrante, junto a un deseo de experimentación entre la espontaneidad y la estructura, entre lo individual y lo colectivo, entre las palabras y la gestión, el pensamiento y las formas. A esa disposición peculiar es lo que llamamos anarquía. A los que la ejercen, aun sintiéndose parte de otros universos de ideas, anarquistas.

Las Jornadas Primavera Libertaria de La Habana se ofrecen como una incitación de necesidades, de colaboraciones, de prácticas, de saberes liberatorios y de luchas en cualquier terreno de realidad que se desaten, para romper con las barreras de contención que nos impiden ver la vida como un conjunto irascible pero interconectado.

Estás a tiempo de enviar tus propuestas de actividades a realizar, tópicos para deliberar, espacios a gestionar durante la Jornada, pues estamos en el proceso de configuración del encuentro.
Contáctanos a través de primaveralibre@riseup.net y 76986139.

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Detienen al dirigente sindical Rubén González.



Detienen arbitrariamente al dirigente sindical de Ferrominera del Orinoco, Rubén González. Distintas organizaciones sindicales y trabajadores se movilizan exigiendo su inmediata libertad.

En la madrugada de éste 29 de noviembre los autobuses con trabajadores provenientes de diferentes empresas básicas de Guayana fueron desviados por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de la ciudad de Anaco, estado Anzoátegui, luego de su participación en la marcha convocada por la Intersectorial de Trabajadores éste miércoles 28 de noviembre en Caracas.

En medio de ese procedimiento fue detenido el dirigente sindical y Secretario General del Sindicato de Ferrominera del Orinoco, Rubén Gonzaléz, quien ha sido uno de los principales voceros de las recientes movilizaciones de trabajadores y trabajadoras por salarios igual a la canasta básica y en defensa de las contrataciones colectivas en la ciudad de Guayana.

Se dio a conocer que a Rubén Gonzaléz se le imputa por los hechos ocurridos el 20 de agosto en el que transcurrió un supuesto ataque y ofensa a un centinela, delito estipulado en los artículos 501 y 501 de los tribunales militares.



Trabajadores marcharon en Caracas contra el plan de ajuste de Maduro y los empresarios

                   

Una nueva acción de calle se llevó a cabo este miércoles en Caracas donde centenas de trabajadores y trabajadoras se manifestaron, para hacer sentir su voz de protesta frente a las medidas del gobierno de Maduro en acuerdo con los empresarios.

Exigiendo un salario mínimo igual a la canasta familiar indexado mensualmente, en defensa de las contrataciones colectivas y contra los despidos, se encontraron diferentes organizaciones laborales, corrientes sindicales, trabajadores de base que se encuentran luchando en sus lugares de trabajo, sectores del pueblo en lucha, además de organizaciones que se solidarizaban y se unían a la protesta. Se trató de una acción impulsada por la recién creada Intersectorial de Trabajadores de Venezuela.

Así, desde muy temprano, los trabajadores de diferentes sectores se concentraron en la Plaza Morelos. Eran trabajadores de la CANTV y Movilnet, los trabajadores universitarios organizados en el sindicato Sinatra y su federación nacional Fetraesuv, trabajadores de la Cancillería, del Metro de Caracas, del Instituto Nacional de Deportes, del Ministerio del Trabajo, de la Educación universitaria, del sector salud, SUNEP, OPSU, entre muchos otros, y que contó además con una importante delegación de trabajadores las industrias básicas de Guayana y de representaciones del Zulia, de Anzoátegui, y otros estados del país.

Luego de concentrarse en la Plaza Morelos, los trabajadores y las trabajadoras se dirigieron hasta la Defensoría del Pueblo, mostrando la rabia que se ha venido acumulando en estos años de fuertes ataques y que ha llevado a que las protestas y acciones de calle se hagan más unificadamente.

Con sus pancartas desplegadas y dando declaraciones a la prensa, los trabajadores dejaban en claro cómo el gobierno viene tomando una ofensiva contra los derechos de los trabajadores tanto de la administración pública como en las empresas privadas, autorizando a los patrones y empresas a no cumplir con las contrataciones colectivas. Verdaderos ataques que buscan borrar de un plumazo conquistas históricas de la clase trabajadora alcanzadas en décadas de lucha.
 
Es decir, hacer un “borrón y cuenta nueva” eliminando las contrataciones colectivas, lo que es parte de una política consiente del gobierno de Maduro que violenta derechos adquiridos, y que implica décadas de retroceso en los derechos de los trabajadores (públicos y privados).

En el momento indicado, los trabajadores y las trabajadoras emprendieron el recorrido por la Avenida México cantando consignas y demandas de lucha. Pero a las pocas cuadras, a la altura de la plaza Parque Carabobo un fuerte cordón represivo de la Guardia Nacional y la Policía impidió que pudieran llegar hasta la Defensoría del Pueblo, violentándose una vez más el derecho a manifestarse.

Pero esto no fue obstáculo para que todos estos sectores que han salido a luchar no hicieran sentir su descontento, así como su disposición a continuar peleando. Más allá de que la marcha no tuvo gran masividad por el amedrentamiento que se hace en las instituciones públicos y del sector privado para que los trabajadores no se expresen, se puede decir que la acción de calle de este miércoles muestras los síntomas de un despertar del movimiento obrero ante una crisis en la que el gobierno y empresarios buscan descargar la crisis sobre sus hombros.

No es casualidad que entre las consignas que se coreaban se destacaba “Y venga, y venga compañero que se está levantando el movimiento obrero”, mostrando una realidad que se empieza a plasmar en las calles: la necesidad de golpear con un solo puño frente a los brutales ataques que vienen sufriendo.

También se retomaron las consignas de las enfermeras “Señor Presidente a usted lo invitamos a que viva un mes con el sueldo que ganamos” por los salarios pulverizados que están recibiendo todos los asalariados, de un salario mínimo ya no alcanza los cinco dólares de acuerdo al cambio paralelo, cuando apenas a finales de agosto rondaba los 30 dólares producto de la brutal hiperinflación. Es decir, un aumento que quedó reducido a la nada mientras los empresarios garantizan sus ganancias con precios casi dolarizados.

Es que, además de las calamidades que se vienen sufriendo producto de la catástrofe económica y social por parte de las grandes mayorías obreras y populares, donde la escasez, la hiperinflación y la pulverización de los salarios han sido la norma en estos más de cuatro años de padecimientos, el gobierno de Maduro avanza con más ataques a los trabajadores y las trabajadoras.

Así lo destacaba durante la marcha Ángel Arias, delegado de base del Ministerio del Trabajo y dirigente de la Liga de trabajadores por el Socialismo al señalar que: “ El gobierno de Maduro golpea duramente con sus brutales planes de ajuste y un ataque en toda la línea a la clase obrera, ataques que tienen claramente un marcado carácter de clase, antiobrero, pues mientras se destinan millones a pagar deuda externa al capital usurero internacional, se le exonera de todo tipo de impuestos a las transnacionales y a muchos sectores de los empresarios, así como ofreciéndoles grandes beneficios al aceptarle y legalizarle los violentos aumentos de precios, al pueblo trabajador se le golpea brutalmente con un salario reducido a polvo, aumentando el reaccionario impuesto del IVA”.

También destacaba Arias que con estos ataques se busca “eliminarle a la clase trabajadora conquistas históricas. Es decir, a la alta burocracia estatal y sus empresarios aliados, así como a las transnacionales y los capitalistas de todos los colores se les premia, al pueblo se le hunde en la miseria”.

La marcha de este miércoles también hizo sentir la protesta por los despidos. Es que, así como se viene pulverizando el salario, el gobierno y los empresarios también viene aumentando los despidos, y sobre todo en aquellos trabajadores y trabajadoras que se organizan y lucha, Así es el caos de la compañera del Metro de Caracas, Deillily Rodríguez, quien fue despedida arbitrariamente, con estos despidos injustificados con los que el gobierno busca amedrentar a los que luchan por sus derechos.

Además de la manifestación realizada en Caracas, también se llevaron a cabo acciones de calle en otras partes del país, como fue el caso de Anzoátegui, Táchira y otros estados. Son acciones que vienen expresando la necesidad de unificar todas las luchas que se vienen desarrollando para que esto nos permita golpear con un solo puño. Hoy más que nunca los trabajadores, las trabajadoras, las mujeres, la juventud y sectores populares del país necesitamos plantar con firmeza en el escenario nacional nuestros intereses como clase trabajadora, la que realmente hace andar el país.





martes, 13 de noviembre de 2018

Carta de Carlos Marx sobre Simon Bolivar (1858)

(Notas de Editor: El siguiente Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231, fue escrito por Carlos Marx. estaba en la lista de articulos por publicar, nos parece interesante por varias razones, porque desde hace muchos años muchos marxistas leninistas en su mayoria stalinistas como es la linea del PCV que castiga duramente a quien cuestione a Marx, pero a la vez ofrecian o vendian a un Bolivar que podria ser afecto o al menos no contrario a sus ideas, sin duda con esta carta de Marx se cae eso, y por eso su poca difusion en espacios marxistas con esta linea, en el libro "el Bolivar de Marx" de Ines Quintero y Vladimir Acosta, que recomendamos leer, quedan muy mal ambos personajes historicos el Venezolano porque reconocen que el pensamiento de Bolivar puede ser usado, como creemos que fue y es usado, para amparar cualquier idea contemporanea, lo vemos en la actualidad como desde caudillos de siglo pasado, pasando por adecos, copeyanos y chaviztas cada uno lo utilizan a su manera y para sus propositos, y el Aleman porque le atribuyen una gran desinformacion y hasta mediano interes economico que le generaria publicar el articulo, quien puede creer que quien vende a la teoria de marx como una ciencia, y como un hombre visionario, estuviera tan desinformado, pero a la vez tan creido capacitado para lanzarse semejante articulo? para lxs anarquistas no nos extrañaria que marx haga un juicio errado los hizo con todxs nuestrxs compañerxs en la primera internacional, se canso de inventar mentiras sobre Bakunin, quien discutia las ideas economicas de marx pero que se opuso con fiereza a sus teorias de organizacion politica, y que la historia ha demostrado la razon a Bakunin, ya que llevadas a los hechos las ideas politicas marxistas han llevado a la opresion y explotacion tan igual o peor que los sistemas que dice combatir, Lxs Anarquistas Venezolanxs sabemos que somos adiestradxs desde niñxs en un culto a Bolivar, hasta en las universidades Autonomas es dificil encontrar libros, textos, y ensayos que exponga otra vision de bolivar, aunque existen algunas pocas, sabemos o debemos saber que nuestras historia esta basada en gran parte por biografias o autobiografias, donde se exalta a los caudillos militares y se menciona fugazmente a figuras civiles, cientificas, etc, y sin embargo el texto de Marx es una oda  al Eurocentrismo.)  

BOLÍVAR Y PONTE, Simón, el "Libertador" de Colombia, nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descendía de una de las familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la época, se le envió Europa a la temprana edad de 14 años. De España pasó Francia y residió por espacio de algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y regresó a Venezuela, donde su esposa falleció repentinamente de fiebre amarilla. Luego de este suceso se trasladó por segunda vez a Europa y asistió en 1804 a la coronación de Napoleón como empe rador, hallándose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ciñó la corona de hierro de Lombardía. En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento, aceptó la misión de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protección del gobierno británico. El marqués de Wellesley, a la sazón ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida. pero Bolívar no obtuvo más que la autorización de exportar armas abonándolas al contado y pagando fuertes derechos. A su regreso de Londres se retiró a la vida privada, nuevarnente, hasta que en setiembre de 1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas rectas de mar y tierra, lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.

Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocupade inmediato los españoles al mando de Monteverde. Este acontecimiento inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos úna noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: "Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda".

Se autorizó así a Bolívar a que se embarcara con destino a Curazao, donde permaneció seis semanas. En cornpañía de su primo Ribas se trasladó luego a la pequeña república de Cartagena. Ya antes de su arribo habían huido a Cartagena gran cantidad de soldados, ex combatientes a las órdenes del general Miranda. Ribas les propuso emprender una expedición contra los españoles en Venezuela y reconocer a Bolívar como comandante en jefe. La primera propuesta recibió una acogida entusiasta; la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condición de que Ribas fuera el lugarteniente de Bolívar. Manuel Rodríguez Torices, el presidente de la república de Cartagena, agregó a los 300 soldados así reclutados para Bolívar otros 500 hombres al mando de su primo Manuel Castillo. La expedición partió a comienzos de enero de 1813. Habiéndose producido rozamientos entre Bolívar y Castillo respecto a quién tenía el mando supremo, el segundo se retiró súbitamente con sus granaderos. Bolívar, por su parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogotá, en donde a la sazón tenía su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron allí muy bien acogidos, se les apoyó de mil maneras y el congreso los ascendió al rango de generales. Luego de dividir su pequeño ejército en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto más avanzaban, tanto más refuerzos recibían; los crueles excesos de los españoles hacían las veces, en todas partes, de reclutadores para el ejército independentista. La capacidad de resistencia de los españoles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ejército se componían de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobardía de generales tales como Tízcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas. De tal suerte ocurrió que Santiago Mariño, un joven sin formación, logró expulsar de las provincias de Cumaná y Barcelona a los españoles, al mismo tiempo que Bolívar ganaba terreno en las provincias occidentales. La única sistencia seria la opusieron los españoles a la columna de Ribas, quien no obstante derrotó al general Monteverde en Los Taguanes y lo obligó a encerrarse en Puerto Cabello el resto de sus tropas.

Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se acercaba Bolívar, le envió parlamentarios para ofrecerle una capitulación, la que se firmó en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un pánico repentino y sin aguardar el regreso de sus propios emisarios, huyó secretamente por la noche y dejó a más de 1.500 españoles librados a la merced del enemigo. A Bolívar se le tributó entonces una entrada apoteótica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la man, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se proclamó "Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela" --Mariño había adoptado el título de "Dictador de las Provincias Orientales"--, creó la "Orden del Libertador", formó un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transformó en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse. Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la fortalede Puerto Cabello y al ejército español sólo le quedaba una angosta faja de tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses después el Libertador había perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la súbita aparición en sus cercanías de los españoles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder tambaleante Bolívar reunió, el 1de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos caraqueños más influyentes y les manifestó que no deseaba soportar más tiempo el fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundamentó en un prolongado discurso "la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general Bolívar hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela unificarse bajo un solo gobierno". Se aprobó esta propuesta y, de tal modo, la dictadura recibió una sanción legal.

Durante algún tiempo se prosiguió la guerra contra los españoles, bajo la forma de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, marchó de Calabozo hasta La Puerta, donde los dos dictadores, Bolívar y Mariño, habían combinado sus fuerzas. Boves las encontró allí y ordenó a sus unidades que las atacaran sin dilación. Tras una breve resistencia, Bolívar huyó a Caracas, mientras que Mariño se escabullía hacia Cumaná. Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destacó dos columnas (una de ellas al mando del coronel González) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas intentó en vano contener el avance de González. Luego de la rendición de Caracas a este jefe, Bolívar evacuó a La Guaira, ordenó a los barcos surtos en el puerto que zarparan para Cumaná y se retiró con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que Boves infligió a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bolívar abandonó furtivamente a sus tropas, esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos hacia Cumaná, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarcó de inmediato en el "Bianchi", junto con Mariño y otros oficiales. Si Ribas, Páez y los demás generales hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habría perdido. Tratados como desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les exigió que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Carúpano, donde, habiéndolos recibido de manera análoga el coronel Bermúdez, se hicieron a la mar rumbo a Cartagena. Allí a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificación, henchida de frases altisonantes.

Habiéndose sumado Bolívar a una conspiración para derrocar al gobierno de Cartagena, tuvo que abandonar esa pequeña república y seguir viaje hacia Tunja, donde etaba reunido el Congreso de la República Federal de Nueva Granada. La provincia de Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto, Santa Marta y otras provincias todavía se hallaban en manos de los españoles. Bolívar, que llegó el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibió la doble misión de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el único puerto de mar fortificado granadino aún en manos de los españoles. No presentó dificultades el cumplimiento del primer cometido, puesto que Bogotá, la capital de la provincia desafecta, carecía de fortificaciones. Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general español Montalvo, disponía tan sólo de una débil guarnición de 200 hombres y de una plaza fuerte en pésimas condiciones defensivas, tenía apalabrado ya un barco francés para asegurar su propia huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bolívar participándole que, no bien apareciera, abrirían las puertas de la ciudad y expulsarían a la guarnición. Pero en vez de marchar contra los españoles de Santa Marta, tal como se lo había ordenado el congreso, Bolívar se dejó arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta última ciudad, parte integral de la República Federal. Rechazado, acampó en Popa, un cerro situado aproximadamente a tiro de cañon de Cartagena. Por toda batería emplazó un pequeño cañón, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pasó luego del asedio al bloqueo, que duró hasta comienzos de mayo, sin más resultado que la disminución de sus efectivos, por deserción o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el ínterin una gran expedición española comandada por el general Morillo y procedente de Cádiz había arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destacó de inmediato poderosos refuerzos a Santa Marta y poco después sus fuerzas se adueñaron de Cartagena. Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bolívar se había embarcado con una docena de oficiales en un bergantín artillado, de bandera británica, rumbo a Jamaica. Una vez llegado a este punto de refugio publicó una nueva proclama, en la que se presentaba como la víctima de alguna facción o enemigo secreto y defendía su fuga ante los españoles como si se tratara una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz pública.

Durante su estada de ocho meses en Kingston, los genrales que había dejado en Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia las armas españolas. Pero después que Ribas, a quién Bolívar debía su renombre, cayera fusilado por los españoles tras la toma de Maturín, ocupó su lugar un hombre de condiciones militares aun más relevantes. No pudiendo desempeñar, por su calidad de extranjero, un papel autónomo en la revolución sudamericana, este hombre decidió entrar al servicio de Bolívar. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los revolucionarios se había hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una corbeta de 24 cañones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con 14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado tarde y no pudiendo ser útil a los rebeldes, puso proa hacia Cayos, en Haití, adonde muchos emigrados patriotas habían huido tras la capitulación de Cartagena. Entretanto Bolívar se había trasladado también a Puerto Príncipe donde, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos, el presidente haitiano Pétion le ofreció un cuantioso apoyo material para una nueva expedición contra los españoles de Venezuela. En Los Cayos se encontró con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a sí mismo como jefe de la nueva expedición, bajo la condición de que, hasta la convocatoria de un cóngreso general, él reuniría en sus manos los poderes civil y militar. Habiendo aceptado la mayoría esa condición, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de abril de 1816 con Bolívar como comandante y Brion en calidad de almirante. En Margarita, Bolívar logró ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla, quien había rechazado a los españoles a tal punto que a éstos sólo les restaba un único punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bolívar de convocar un congreso nacional en Venezuela no bien se hubiera hecho dueño del país, Arismendi hizo reunir una junta en la catedral de Villa del Norte y proclamó públicamente a Bolívar jefe supremo de las repúblicas de Venezuela y Nueva Granada. El 31 de mayo de 1816 desembarcó Bolívar en Carúpano, pero no se atrevió a impedir que Mariño y Piar se apartaran de él y efectuaran, por su propia cuenta, una campaña contra Cumaná. Debilitado por esta separación y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo a Ocumare [de la Costa], adonde arribó el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los cuales sólo 7 estaban artillados. Su ejército se componía tan sólo de 650 hombres, que aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberación había proclamado. En Ocumare difundió un nuevo manifiesto, en el que prometía "exterminar a los tiranos" y "convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso. Al avanzar en dirección a Valencia, se topó, no lejos de Ocumare, con el general español Morales, a la cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos. Cuando los cazadores de Morales dispersaron la vanguardia de Bolívar, éste, según un testigo ocular, perdió "toda presencia de ánimo y sin pronunciar palabra, en un santiamén volvió grupas y huyó a rienda suelta hacia Ocumare, atravesó el pueblo a toda carrera, llegó a la bahía cercana, saltó del caballo, se introdujo en un bote y subió a bordo del « Diana», dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la pequeña isla de Bonaire y dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio". Los reproches y exhortaciones de Brion lo indujeron a reunirse a los demás jefes en la costa de Cumaná; no obstante, como lo recibieron inamistosamente y Piar lo amenazó con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía, sin tardanza volvió a partir rumbo a Los Cayos. Tras meses y meses de esfuerzos, Brion logró finalmente persuadir a la mayoría de los jefes militares venezolanos -que sentían la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente fuese nominal- de que llamaran una vez más a Bolívar como comandante en jefe, bajo la condición expresa de que convocaría al congreso y no se inmiscuiría en la administración civil. El 31 de diciembre de 1816 Bolívar arribó a Barcelona con las armas, municiones y pertrechos proporcionados por Pétion. El 2 de enero de 1817 se le sumó Arismendi, y el día 4 Bolívar proclamó la ley marcial y anunció que todos los poderes estaban en sus manos. Pero 5 días después Arismendi sufrió un descalabro en una emboscada que le tendieran los españoles, y el dictador huyó a Barcelona. Las tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envió tanto armas como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bolívar dispuso de una nueva fuerza de 1.100 hombres. El 5 de abril los españoles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las afueras. Por orden de Bolívar se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada para defender contra un ataque serio una guarnición de 1.000 hombres. Bolívar abandonó la posición en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en quien delegó el mando, que buscaría tropas de refresco y volvería a la brevedad. Freites rechazó un ofrecimiento de capitulación, confiado en la promesa, y después del asalto fue degollado por los españoles, al igual que toda la guarnición.

Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibió y puso en práctica la conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoyó con sus cañoneras. El 20 de julio, ya liberado de los españoles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Mariño, Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba profundamente por Bolívar, ya que en el éxito del mismo había puesto en juego su gran fortuna personal, logró que se designase al último como miembro del triunvirato, pese a que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bolívar, abandonó su refugio y se presentó en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvió el congreso y el triunvirato y los remplazó por un "Consejo Supremo de la Nación", del que se nombró jefe, mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la sección militar y el segundo de la sección política. Sin embargo Piar, el conquistador de Guayana, que otrora había amenazado con someter a Bolívar ante un consejo de guerra por deserción, no escatimaba sarcasmos contra el "Napoleón de las retiradas", y Bolívar aprobó por ello un plan para eliminarlo. Bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a muerte, se le fusiló el 16 de octubre de 1817. Su muerte llenó a Mariño de pavor. Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de Piar, Mariño, en una carta abyectísima, calumnió públicamente a su amigo victimado, se dolió de su propia rivalidad con el Libertador y apeló a la inagotable magnanimidad de Bolívar.

La conquista de la Guayana por Piar había dado un vuelco total a la situación, en favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba más recursos que las otras siete provincias venezolanas juntas. De ahí que todo el mundo confiara en que la nueva campaña anunciada por Bolívar en una flamante proclama conduciría a la expulsión définitiva de los españoles. Ese primer boletín, según el cual unas pequeñas partidas españolas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran "ejércitos que huían ante núestras tropas victoriosas", no tenía por objetivo disipar tales esperanzas. Para hacer frente a 4.000 españoles, que Morillo aún no había podido concentrar, disponía Bolívar de más de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bolívar había perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Como dispersaba sus fuerzas, numéricamente superiores, éstas siempre eran batidas por separado. Bolívar dejó la dirección de la guerra en manos de Páez y sus demás subordinados y se retiró a Angostura. A una defección seguía la otra, y todo parecía encaminarse a un descalabro total. En ese momento extremadamente crítico, una conjunción de sucesos afortunados modificó nuevamente el curso de las cosas. En Angostura Bolívar encontró a Santander, natural de Nueva Granada, quien le solicitó elementos para una invasión a ese territorio, ya que la población local estaba pronta para alzarse en masa contra los españoles. Bolívar satisfizo hasta cierto punto esa petición. En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germán Roscio, consternado por la estrella declinante de la revolución sudamericana, hizo su entrada en escena, logró el valimiento de Bolívar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola mención demostró ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ejército de aproxi madamente 14.000 hombres, con lo cual Bolívar pudo pasar nuevamente a la ofensiva.

Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo español, induciendo así a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel país, tras lo cual Bolívar debía volverse súbitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogotá. Para ejecutar ese plan, Bolívar salió el 24 de febrero de 1819 de Angostura, después de designar a Zea presidente del congreso y vicepresidente de la república durante su ausencia. Gracias a las maniobras de Páez, los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habrían aniquilado completamente si Bolívar hubiese sumado sus tropas a las de Páez y Mariño. De todos modos, las victorias de Páez dieron por resultado la ocupación de la provincia de Barinas, quedando expedita así la ruta hacia Nueva Granada. Como aquí todo estaba preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto Bolívar entró triunfalmente a Bogotá, mientras que los españoles, contra los cuales se habían sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad fortificada de Mompós.

Luego de dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe Bolívar marchó hacia Pamplona, donde paso mas de dos meses en festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que había fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bolívar debía hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles. Habiéndose retirado Morillo de San Fernando de Apure en dirección a San Carlos, Bolívar lo persiguió hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores, enemigos se encontraban apenas a dos días de marcha el uno del otro. Si Bolívar hubiese avanzado con resolución, sus solas tropas europeas habrían bastado para aniquilar a los españoles. Pero prefirió prolongar la guerra cinco años más.

En octubre de 1819 el congreso de Angostura había forzado a renunciar a Zea, designado por Bolívar, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibió esta noticia, Bolívar marchó con su legión extranjera sobre Angostura, tomó desprevenido a Arismendi, cuya fuerza se reducia a 600 nativos, lo deportó a la isla Margarita e invistió nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que había fascinado a Bolívar con las perspectivas de un poder central, lo persuadió de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como "República de Colombia", promulgase una constitución para el nuevo estado --redactada por Roscio-- y permitiera la instalación de un congreso común para ambos países. El 20 de enero de 1820 Bolívar se encontraba de regreso en San Fernando de Apure. El súbito retiro de su legión extranjera, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, brindó a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que una poderosa expedición a las órdenes de O'Donnell estaba a punto de partir de la Península, levantó los decaídos ánimos del partido español. A pesar de que disponía de fuerzas holgadamente superiores, Bolívar se las arregló para no conseguir nada durante la campaña de 1820. Entretanto llegó de Europa la noticia de que la revolución en la isla de León había puesto violento fin a la programada expedición de O'Donnell. En Nueva Granada, 15 de las 22 provincias se habían adherido al gobierno de Colombia, y a los españoles sólo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panamá. En Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el estado de cosas cuando Bolívar se dejó seducir por Morillo y entró con él en tratativas que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertación del convenio de Trujillo, por el que se establecía una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio no figuraba una sola mención siquiera a la Republica de Colombia, pese a que el congreso había prohibido, a texto expreso, la conclusión de ningún acuerdo con el jefe español si éste no reconocía previamente la independencia de la república.

El 17 de diciembre, Morillo, ansioso de desempeñar un papel en España, se embarcó en Puerto Cabello y delegó el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de marzo de 1821 Bolívar escribió a Latorre participándole que las hostilidades se reiniciarían al término de un plazo de 30 días. Los españoles ocupaban una sólida posición en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San Carlos y Valencia; pero en vez de reunir allí todas sus fuerzas, Latorre sólo había concentrado su primera división, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que Bolívar disponía aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legión británica, integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de Páez. La posición del enemigo le pareció tan imponente a Bolívar, que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legión británica, Páez, siguiendo un atajo, envolvió el ala derecha del enemigo; ante la airosa ejecución de esa maniobra, Latorre fúe el primero de los españoles en huir a rienda suelta, no deteniéndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerró con el resto de sus tropas. Un rápido avance del ejército victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendición de Puerto Cabello, pero Bolívar perdió su tiempo haciéndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de setiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capituló ante Santander. Los últimos hechos de armas en Venezuela --el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la forzada rendición de Puerto Cabello en julio de 1824-- fueron ambos la obra de Padilla. La revolución en la isla de León, que volvió imposible la partida de la expediúión de O'Donnell, y el concurso de la legión británica, habían volcado, evidentemente, la situación a favor de los colombianos.

El Congreso de Colombia inauguró sus sesiones en enero de 1821 en Cúcuta; el 30 de agosto promulgó la nueva constitución y, habiendo amenazado Bolívar una vez mas con renunciar, prorrogó los plenos poderes del Libertador. Una vez que éste hubo firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autorizó a emprender la campaña de Quito (1822), adonde se habían retirado los españoles tras ser desalojados del istmo de Panamá por un levantamiento general de la población. Esta campaña, que finalizó con la incorporación de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectuó bajo la dirección nominal de Bolívar y el general Sucre, pero los pocos éxitos alcanzados por el cuerpo de ejército se debieron íntegramente a los oficiales británicos, y en particular al coronel Sands. Durante las campañas contra los españoles en el Bajo y el Alto Peru --1823-1824-- Bolívar ya no consideró necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que delegó en el general Sucre la conducción de la cosa militar y restringio sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamación de constituciones. Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia. Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Code Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Perú y padrino de Bolivia, había alcanzado la cúspide de su gloria. Pero en Colombia había surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o bolivistas, y los federalistas, denominación esta última bajo la cual los enemigos de la anarquía militar se habían asociado a los rivales militares de Bolívar. Cuando el Congreso dé Colombia, a instancias de Bolívar, formuló una acusación contra Páez, vicepresidente de Venezuela, el último respondió con una revuelta abierta, la que contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bolívar; éste, en efecto, necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constitución y reimplantar la dictadura. A su regreso del Perú, Bolívar trajo además de su guardia de corps 1.800 soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al encontrarse con Páez en Puerto Cabello no sólo lo confirmó como máxima autoridad en Venezuela, no sólo proclamó la amnistía para los rebeldes, sino que tomó partido abiertamente por ellos y vituperó a los defensores de la constitución; el decreto del 23 de noviembre de 1826, promulgado en Bogotá, le concedió poderes dictatoriales.

En el año 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logro reunir un congreso en Panamá, con el objeto aparente de aprobar un nuevo código democrático internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, México, Guatemala, etc. La intención real de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Mientras daba así amplio vuelo a sus sueños de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le escurría rápidamente de las manos. Las tropas colombiams destacadas en el Perú, al tener noticia de los preparativos que efectuaba Bolívar para introducir el Código Boliviano, desencadenaron una violenta insurrección. Los pruanos eligieron al general Lamar presidente de su república, ayudaron a los bolivianos a expulsar del país las tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia, finalizada por un tratado que redujo a este país a sus límites primitivos, estableció la igualdad de ambos países y separó las deudas públicas de uno y otro. La Convención de Ocaña, convocada por Bolívar para reformar la constitución de modo que su poder no encontrara trabas, se inauguró el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo. Habiéndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma constitucional diferiría esencialmente del previsto en un principio, los amigos de Bolívar abandonaron la convención dejándola sin quórum, con lo cual las actividades de la asamblea tocaron a su fin. Bolívar, desde una casa de campo situada a algunas millas de Ocaña, publicó un nuevo manifiesto en el que pretendía estar irritado con los pasos dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar sobre sí la carga del poder si ésta recaía en sus hombros. Bajo la presión de sus bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogotá, adonde se había trasladado Bolívar, lo invisteron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogotá, de la cual se salvó sólo porque saltó de un balcón en plena noche y permaneció agazapado bajo un puente, le permitió ejercer durante algún tiempo una especie de terror militar. Bolívar, sin embargo, se guardó de poner la mano sobre Santander, pese a que éste había participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no había sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no podía ofrecer resu tencia alguna.

En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarra ba a la república y Bolívar, en un nuevo llamado a la ciudadanía, la exhortó a expresar sin cortapisas sus deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constitución. Como respuesta a ese manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reprochó públicamente su ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclamó la separación de Venezuela con respecto a Colombia y colocó al frente de la primera al general Páez. El Senado de Colombia respaldó a Bolivar, pero nuevas insurrecciones estallaron en diversos lugares. Tra haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bolívar aceptó de nuevo la presidencia y abandonó a Bogotá para guerrear contra Páez en nombre del congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanzó a la cabeza de 8.000 hombres, tomó Caracuta, que se había sublevado, y se dirigió hacia la provincia de Maracaibo, donde Páez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posición. No bien Bolívar se enteró de que Páez proyectaba combatir seriamente, flaqueó su valor. Por un instante, incluso, pensó someterse a Páez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreció el ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bolívar se vio obligado a presentar su dimision ya que se le dio a entender que esta vez tendría que atenerse a su palabra y que, a condición de que se retirara al extranjero, se le concedería una pensión anual. El 27 de abril de 1830, por consiguiente, presentó su renuncia ante el congreso. Con la esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y debido a que se había iniciado un movimiento de reacción contra Joaquín. Mosquera, el nuevo presidente de Colombia, Bolívar fue postergando su partida de Bogotá y se las ingenió para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleció repentinamente.

Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bolívar el siguiente retrato: "Simón Bolívar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjunto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y lívida; los ojos, ni grandes ni pequeños, se hunden profundamente en las órbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombrío y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 años Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasión. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando está privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasioness y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asiatico para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas."
Por un decreto del Congreso de Nueva Granada los restos mortales de Bolívar fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigió un monumento a su memoria.

Véase: Histoire de Bolivar par Gén. Ducoudray-Holstein, continuée jusqu'á sa mort par Alphonse Viollet (Paris, 1831); Memoirs of Gen. John Miller (in the service of the Republic of Peru; Col. Hippisley's Account of his Journey to the Orinoco (London, 1819).

Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Sección en Español por Juan R. Fajardo, y transcrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.