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La Destruccion del estado!

El Estado Moderno Aunque el Estado no sea la consecuencia inevitable de la complejidad de las condiciones de vida, de todos modos sigue siendo considerado una realidad insuperable y sin comparación. Parece como si el Estado sostuviera el mundo: en vez de ser considerado un producto de la sociedad se presenta como su garante, si no como su fundador. Asegurando la cohesión, parece darle vida. Guardián de nuestra existencia, el Estado está fuera de nosotros, está dentro de nosotros; el Estado somos todos y va ocupando progresivamente la entera existencia de cada cual. No hay territorio en el mundo que no pertenezca a un Estado. La socialización política, económica y técnica del mundo le permite imponer su voluntad y sembrar su esencia venenosa por doquier, difundiendo su propia propaganda a través de una miríada de periódicos, de radios y televisiones, enviando en brevedad su policía allá donde sea requerida su intervención gr...

El Santo Acrata

Por Osvaldo Bayer: En los años treinta, el periodista Luis Sofovich lo calificó de "el santo ácrata". Acracia era el país utópico con que soñaban los anarquistas, un mundo sin gobierno donde todo se resolviera por acuerdo mutuo, la ayuda mutua, la solidaridad. los ácratas eran -y son- quienes piensan que lo más sagrado es la libertad, y el poder significa la negación de la libertad, por ende, de la dignidad. El "santoácrata" fue el orador más formidable que conocieron las tribunas publicas de la Argentina en las grandes agitaciones sociales de las primeras décadas de este siglo. Se llamó Rodolfo González Pacheco, la encarnación del "hombre nuevo". Luis Sofovich, aquel eterno tecleador de las redacciones de Crítica y de Noticias Gráficas, hizo el siguiente relato acerca de él: "Era el más noble, altruista y bondadoso de los ácratas. Poeta, su inspiración nacía en su alma limpia y en su devoción por la belleza. La Pampa y sus hombres conmovían sus fi...