domingo, 27 de enero de 2013

EN LO QUE YO CREO - Emma Goldman

                                                  


Fragmentos del texto "EN LO QUE YO CREO" de Emma Goldman, De New York World, 19 de Julio, 1908.

En cuanto al Gobierno

Yo creo que el gobierno, la autoridad organizada, o el Estado sólo es necesario para mantener o proteger la propiedad y el monopolio. Ha demostrado ser eficiente en esa función. Como promotor de la libertad individual, el bienestar humano y la armonía social, que constituyen el orden real, el gobierno es condenado por todos los grandes hombres del mundo.

Creo, por lo tanto, con mis compañeros anarquistas, que las disposiciones legales, legislativas y constitucionales, son invasivas. Ellas nunca indujeron al hombre a hacer nada que no podría o no haría por virtud de su intelecto o temperamento, ni evitaron nada de lo que al hombre le era obligado/incitado a hacer por los mismos dictados. La descripción pictórica de Millet de "El hombre con la azada," las obras maestras de Meunier sobre los mineros que han contribuido a levantar el trabajo desde su posición degradante, las descripciones de Gorki del inframundo, el análisis psicológico de Ibsen de la vida humana, nunca podrían haber sido inducidos por el gobierno, de la misma forma que el espíritu que impulsa a un hombre a salvar a un niño que se ahoga o a una mujer inválida de un edificio en llamas no han sido puestas en funcionamiento por un normativa legal o el club de policía. Creo que -de hecho, lo sé- que todo lo que es bueno y hermoso en el ser humano se expresa y se afirma a sí misma, a pesar de gobierno, y no debido a él.

Los anarquistas que se justifican en la asumisión del anarquismo -la ausencia de gobierno- asegurarán el alcance más amplio y mayor para el desarrollo humano sin trabas, son la piedra angular de un verdadero progreso social y armonioso.

En cuanto al argumento estereotipado que dice que los actos de gobierno son un freno a la delincuencia y el vicio, ni siquiera los fabricantes de la ley se lo creen. Este país gasta millones de dólares para el mantenimiento de sus "criminales" detrás de las rejas de la prisión, sin embargo, la delincuencia va en aumento. ¡Sin duda, esta situación no es debido a una insuficiencia de las leyes! El noventa por ciento de todos los delitos son delitos contra la propiedad, que tienen su raíz en nuestras iniquidades económicas. Mientras estas últimas siguen existiendo podemos convertir cada poste de luz en una horca, sin tener el menor efecto sobre el crimen en nuestro medio. Los delitos derivados de la herencia no pueden ciertamente ser curados por la ley. Sin duda, estamos aprendiendo aun hoy que esos crímenes pueden ser efectivamente tratados sólo por métodos médicos más modernos a nuestro alcance, y, sobre todo, por el espíritu de un profundo sentido de compañerismo, amabilidad y comprensión.

En cuanto a la Iglesia

En la reciente Convención de los restos políticos de una idea revolucionaria, se votó que la religión y la elección que esta consiga nada tienen que ver una con otra. ¿Por qué? "Mientras el hombre está dispuesto a delegar en el diablo el cuidado de su alma, tal vez, con la misma consistencia, podría delegar en el político el cuidado de sus derechos. Que la religión es un asunto privado ha sido resuelto por el Bis-socialista marxista de Alemania. Nuestros marxistas Americanos, pobres de sangre y originalidad, necesitan ir a Alemania por su sabiduría. Esa sabiduría que ha servido al capital como un látigo para azotar a varios millones de personas en el ejército bien disciplinado del socialismo. Se podría hacer lo mismo aquí. Por amor de Dios, no hay que ofender a la respetabilidad, no hay que herir los sentimientos religiosos del pueblo.

La religión es una superstición que se originó en la incapacidad mental del hombre para resolver los fenómenos naturales. La Iglesia es una institución organizada que siempre ha sido un obstáculo para el progreso.

La religión organizada ha despojado a la religión de su ingenuidad y primitivismo. Se ha convertido la religión en una pesadilla que oprime el alma humana y tiene la mente en la esclavitud. "El dominio de la oscuridad, como el ultimo cristiano verdadero, Leo Tolstoi, llama a la Iglesia, ha sido un enemigo del desarrollo humano y el pensamiento libre, y como tal no tiene lugar en la vida de un pueblo verdaderamente libre”.

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