sábado, 7 de enero de 2017

Anarcosindicalismo: Un sindicalismo radicalmente diferente - Laure Akai (Secretaria general de la AIT)



texto publicado en el periódico LUZ #1, (Publicación de la Unión Anarco-Sindicalista de Mexico)

Existe una larga tradición en la que los trabajadores se afilian a sindicatos como una forma de obtener mejoras en su lugar de trabajo. Si bien este puede ser el objetivo más importante del sindicalismo, el anarcosindicalismo ve a los sindicatos como una forma de organización necesaria en la lucha por un objetivo mayor: una sociedad libre e igualitaria. ¿Cómo es entonces que la organización anarcosindicalista promueve y ayuda a construir esta futura sociedad? La organización y el funcionamiento de la moderna sociedad capitalista y estatista crea jerarquías sociales y prácticas que funcionan para suprimir los impulsos más libertarios e igualitarios de las personas. Pese a las diferencias que hay alrededor del mundo, podemos observar tendencias comunes. Vemos grandes diferencias en los recursos materiales de la gente lo que conlleva otras implicaciones y una acumulación de poder. También nos percatamos de que los trabajadores no son dueños ni de su propio medio de vida ni de los productos de su trabajo. Muchas sociedades se esfuerzan en recompensar el esfuerzo individual y de igual manera promueven la acumulación de la riqueza en pocas manos, en lugar alentar las practicas horizontales e igualitarias y animar la decisión colectiva de distribuir los bienes y garantizar un acceso por igual a los servicios. La reorganización de la sociedad en una nueva entidad donde cada uno pueda contribuir, ser respetado y participar en la toma colectiva de decisiones, gozando de condiciones materiales igualitarias siendo libre del poder y la tiranía de unos pocos es entonces nuestro objetivo, y no es necesariamente el mismo objetivo de otros sindicatos. Con esto en mente, podemos considerar el objetivo de las organizaciones anarcosindicalistas y buscar tener un mayor alcance en su dimensión libertaria y anti-capitalista. Debemos de entonces preguntarnos como difundir este objetivo entre la gente de la clase trabajadora, para fomentar estas ideas y nuestras prácticas horizontales.

 Desafortunadamente hablar sobre nuestras ideas, que de hecho son bastante atractivas para mucha gente, no es suficiente. A gran cantidad de personas les gusta lo que decimos, pero a veces no entienden como esto se traducirá en el aquí y ahora y miran esto como algo lejano, que nunca se conseguirá. La mejor manera en que los anarcosindicalistas pueden ayudar a su causa es promoviendo sus ideas y a la vez ligarlas a una acción práctica. Si esto no ocurre, la gente solo nos vera como soñadores, inútiles y no haremos ningún progreso. Por lo tanto, una organización anarcosindicalista, si está a la altura de su tarea, debe dedicarse a la organización en los lugares de trabajo, o entre los trabajadores de una manera que permita a otras personas ver la viabilidad, utilidad y la potencial eficacia de esta forma de organización. Es muy importante que la estrategia de la organización anarcosindicalista sea bien pensada porque la realidad es que no todos los trabajadores estarán convencidos de unirse a tal asociación. Los desafíos pueden ser inmensos, especialmente dependiendo de las condiciones locales. Algunas organizaciones que provienen de la tradición anarcosindicalista se han inclinado a promover un tipo de sindicalismo neutral, donde las ideas y polí- ticas anarquistas son poco expuestas o han sido suplantadas por un pragmatismo sindical. Mientras en la superficie esto demuestra atraer más personas a las filas de la organización, el compromiso de estos miembros con el objetivo no siempre es claro y, en más de un caso, dichos miembros solo tratan de redireccionar el sindicato a una posición más neutral o hacer “compromisos” en la práctica. Eventualmente aprenderemos mediante ensayo y error, que todas las organizaciones cometen equivocaciones. Si hablamos de equivocaciones también podemos considerar un error el confundir a una organización constituida únicamente por anarquistas (Una organización específicamente anarquista) con una más abierta que sigue sin concesiones los trabajos basados en los principios anarquistas. Una gran cantidad de gente, cuando ve el funcionamiento de los principios anarquistas en la práctica, y pueden llegar a ser atraídos más adelante. La cuestión es no crear una organización solamente confinada a los anarquistas con otros trabajadores como sujetos del movimiento y no como participantes. Es un proceso a largo plazo de discusión para entender cómo puede hacerse esto, sin afectar negativamente el objetivo. Una manera de avanzar es viendo donde los otros sindicatos les fallan a les trabajadores y presentar una alternativa. Los planes tienen que ser realistas y aquello que se pronostica deberá ponerse algún día en la práctica. Por ejemplo, como parte de nuestras teorías promovemos las huelgas generales, pero ahora mismo tenemos poca capacidad para ello. Por lo tanto tiene más sentido hacer hincapié en otros tipos de campañas que permitan a los trabajadores una oportunidad para una victoria real aquí, sin dejar de promover ideas para lograr cosas más grandes en el futuro. La razón de esto es que cuando los trabajadores ven que pueden conseguir resultados reales es más probable que se sientan motivados y en última instancia, más dispuestos a creer en sus futuras capacidades de hacer algo más grande. señalar muchas virtudes.

Las organizaciones anarcosindicalistas son radicalmente diferentes y podemos señalar muchas virtudes. Una de ellas es el proceso transparente en la toma de decisiones: la gente puede decidir desde sus propias posturas, como usar colectivamente los recursos y como representarse a sí mismos. Cuando debatimos estos asuntos, siempre podemos señalar como la no transparencia en la toma de decisiones puede joder a la gente usando ejemplos concretos. También podemos vincular este problema al problema del gobierno en general. O bien dejamos vencer nuestro poder colectivo para estar a la merced de las decisiones de otros o tomamos el asunto en nuestras propias manos y promovemos los procesos colectivos, acciones y responsabilidad. Otro hecho es que nuestras organizaciones anarcosindicalistas, no se pueden vender ante los esquemas que los patrones y el estado idearon para mantener a los sindicatos a raya. Como organizaciones hechas por sindicalistas no profesionales que alternan y comparten tareas, lucimos totalmente diferentes de aquellos donde hay sindicalistas profesionales que buscan mantener “la paz social” para mantener sus puestos y posiciones. Los principios y prácticas que usamos en nuestra organización necesitan reflejar lo que queremos promover y que pueda ser útil en una futura sociedad libertaria. Si alguna vez queremos tener un mundo donde la sociedad pueda decidir sobre sus propios asuntos, necesitamos practicar expandiendo organizaciones donde se practiquen ideas como que la toma de decisiones venga desde la base. Cualquier delegado debe estar sujeto a la voluntad de aquellos que lo designaron delegado y ser plenamente responsable de ello. Es importante que las personas aprendan a tomar decisiones juntas y no sólo nombrar un representante que recibe o tiene poderes demasiado amplios. Esa es la forma en que la mayoría de los grandes sindicatos trabajan, de arriba hacia abajo. Si queremos organizar el mundo de otra manera, necesitamos practicarlo y hacerlo en una escala diferente, por ejemplo, en un pequeño grupo polí- tico de una docena de personas. Necesitamos este tipo de práctica en el trabajo y la organización anarcosindicalista nos la puede dar, especialmente a través de una estructura federalista. La estructura federalista es donde organizaciones se asocian basadas en principios mutuos y llevan a cabo acciones conjuntas, campañas y trabajan como iguales mientras lo hacen. Es una forma de desarrollar formas de asociación que vamos a necesitar en el futuro.

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