domingo, 6 de mayo de 2018

Los IWW y el internacionalismo por Larry Portis

Las siglas IWW (Industrial Workers of the World - Trabajadores Industriales del Mundo) son traducidas a veces como “International Workers of the World” (Trabajadores Internacionales del Mundo). El error es comprensible porque la IWW es probablemente el sindicato más internacionalista de principios del siglo xx..

Este internacionalismo se hace presente no solamenteen términos organizativos sino también prácticos, superando lasimple expresión de solidaridad en el extranjero. Fundada en Chicago en 1905, el sindicato IWW ha hecho siemprehincapié en su carácter “industrial” para distinguirse de la confederación que dominaba la escena radical de la época (y posteriormente) la American Federation of Labor (AFL). La AFL estaba presenteen casi todos los oficios pero se negaba a organizar las industrias queempleaban mano de obra no cualificada. Entre estos, los millones de nuevos inmigrantes europeos (alrededor de treinta millones de inmigrantes llegados entre 1880 y 1910. ¡En promedio mil quinientospor día durante treinta años!). La AFL practicaba un sindicalismo de oficio, defendido con argumentos casi racistas: reservándose laconfederación para los trabajadores americanos, a saber las etnias privilegiadas que tenían el monopolio del trabajo cualificado. Por el
contrario, la IWW decidió organizar a todos los obreros sin tener en cuenta orígenes nacionales o cualificaciones profesionales.

Los IWW rechazaban todas las formas de discriminación –racial, sexual o social–, considerando como iguales a todos los trabajadores y trabajadoras. La organización –verdaderamente democrática– combatió las prácticas jerárquicas hasta en sus propias filas. Para ellos, por poner un ejemplo, considerar que los hombres son superiores a las mujeres es reproducir procesos de dominación y opresión. Al igual que para las relaciones entre hombres y mujeres, esto también valía para la discriminación entre las diferentes categorías profesionales: un maestro o un administrativo no estaban mejor considerados que un trabajador manual. Crear distinciones entre el trabajo “manual” y el trabajo “intelectual” fomenta una jerarquización entre los asalariados/as que luchan contra la dominación capitalista.

Todos estos principios hicieron de los IWW unos internacionalistas de facto. El multiculturalismo, la oposición al sexismo o el anti racismo son tan pertinentes como otros medios de reflexión para superar la reacción defensiva frente a los trabajadores inmigrantes. Esto conllevaba una acción ofensiva y un combate revolucionario en todos los frentes, ya que los Estados Unidos son desde su origen parte del sistema mundial de explotación capitalista.

Es más, la creación de la IWW se inscribe en la evolución del propio capitalismo. Los traslados masivos de mano de obra hacia los Estados Unidos en las últimas décadas del siglo xix han ido en paralelo con las transferencias masivas de capitales en el mismo sentido. Estados Unidos (y Rusia aunque ésta en menor grado) reúne en esas fechas las condiciones más propicias y más provechosas para la producción industrial capitalista. Las inversiones y la reorganización de la producción dieron como resultado la puesta en funcionamiento de las industrias pesadas norteamericanas, que dinamizaron toda la economía. En pocos años, la producción americana había aumentado en tal
proporción que hubo crisis de superproducción, provocando la saturación de los mercados. Ya en 1893 la economía se debilitó por una depresión que duró varios años y que como siempre pagaron los trabajadores.

No es por casualidad que a partir de ésta época los oligarcas estadounidenses pusieran en marcha una política expansionista destinada a buscar nuevos mercados y materias primas a buen precio, lo que ha necesitado crecientes medios militares para defender la presencia norteamericana en las regiones estratégicas elegidas. En los años 90 del siglo xix la palabra “imperialismo” está en boca de todos. Las crisis internacionales se sucedían: Chile 1891, Islas Hawai 1893, Venezuela 1895. En 1898, aprovechando la guerra contra España, los Estados Unidos se hacen con el control en Cuba,
Puerto Rico y Filipinas. Así ha empezado la ofensiva expansionista norteamericana de la que la mundialización actual sólo es el desenlace de un proceso inexorable desarrollado a lo largo de todo el siglo xx
.
La IWW es, por tanto, un sindicato revolucionario y por tanto un elemento de una coyuntura clave en la evolución del capitalismo mundial. Al internacionalismo capitalista habría que oponer un internacionalismo proletario. La II Internacional socialista (sucediendo a la Asociación Internacional de los Trabajadores-AIT) creada en París en 1889 tenía, por desgracia, como prioridad las elecciones, mientras que el sindicalismo revolucionario de la IWW tenía como objetivo la revolución y
la mejora de las condiciones de trabajo que reivindicaban los proletarios, sin intermediación de los partidos políticos, fueran socialistas o no.

Un movimiento tal desarrolló una potente organización, una conciencia y una solidaridad surgida del compromiso y de la acción de los interesados para superar las divisiones internas y combatir la represión. Desde 1905 la IWW llevó a cabo acciones directas que han quedado para la historia del movimiento obrero revolucionario norteamericano e internacional.Su presencia sobre el terreno de lucha no paró de amplificarse hasta 1917, año en el que los Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial. La declaración de guerra fue la excusa perfecta para desatar una feroz represión contra la IWW, contra los opositores a la guerra y contra los grupos políticos críticos con el gobierno y las instituciones.

A pesar de la represión y de la destrucción del sindicato, la IWW siguen estando en la memoria colectiva de los movimientos antiautoritarios y anticapitalistas. La inventiva a la hora de elaborar acciones y sus formas de resistencia a las prácticas capitalistas todavía siguen siendo innovadoras.
Su actividad y sobre todo su organización fueron ejemplares desde una perspectiva internacionalista. Se crearon sindicatos IWW en Australia, en Suecia, en Inglaterra y en varios países de América Latina, sobre todo en México y en Chile. La IWW es la primera en haber fundado un sindicato internacionalista en Sudáfrica. Participaron en la revolución mexicana en 1911. James Connolly –mártir del Alzamiento de Pascua de 1916– se formó en la IWW, al igual que Sandino en su etapa mexicana, antes de volver a Nicaragua para luchar contra los grandes propietarios y el imperialismo norteamericano. La IWW también fue la primera en desplazarse al sur “profundo” de los Estados
Unidos para crear sindicatos internacionalistas, con los peligros que ello entrañaba.

Otros hechos menos importantes pero no por ello menos significativos son, por ejemplo, la elección del gato negro como símbolo del sabotaje. Este felino misterioso ha despertado temor desde el
principio de los tiempos, ya sea por su identificación con lo maléfico o por los poderes mágicos que le atribuían los esclavos africanos. La IWW eligió el gato negro como símbolo para mostrar su
voluntad, su determinación y su rebelión: en las luchas contra los poderes establecidos hay que sacar las garras para ser respetado. Símbolo que ha inspirado a los Panteras Negras, organización re-
volucionaria de los afroamericanos en los años sesenta del siglo xx
.
Este símbolo es el reflejo de los principios, de la estrategia y de las tácticas de la IWW. Por principios hay que entender el repudio a los sectarismos ideológicos y el rechazo del electoralismo y el cen-
tralismo organizacional. La acción directa implica la participación democrática de todos y todas. Un movimiento antiautoritario no puede imponer ninguna línea de actuación a sus militantes. ¿For-
taleza o debilidad? La IWW siempre ha preferido la acción y el movimiento antes que la defensa de la organización en sí misma. El objetivo de la IWW era la revolución social –es decir, democratizar el control de los medios de producción–. La colectivización de la producción, o su democratización, implica una transformación de las relaciones sociales. La eliminación de la dominación y de su corolario, la explotación, exige por tanto un sistema de producción diferente al capitalista.

Para conseguirlo, una de las condiciones esenciales es la toma de conciencia del papel central de los individuos tanto en el sistema económico como en el proceso revolucionario, es decir la participa-
ción en los movimientos sociales y la adquisición de saberes. Aparte de la mejora de salarios y de las condiciones de trabajo, la tarea fundamental de la IWW ha sido favorecer la toma de conciencia de
los individuos vis à vis de la naturaleza del sistema y la de explicar la necesidad de apoderarse de las herramientas de producción. La estrategia ha consistido, en primer lugar, en fomentar la confianza en uno mismo. En su mayoría, la clase obrera estaba efectivamente alejada de toda cultura filosófica y de la educación.

La IWW, para atenuar el sentimiento de inferioridad de los obreros frente a los intelectuales y a las clases denominadas superiores, creó bibliotecas con libros de carácter eminentemente pedagógico
y en varios idiomas a disposición de todos y todas.También impulsó y organizó actividades culturales colectivas, teatro, actuaciones musicales o debates con un contenido social comprometido. Desarrollar los conocimientos y reforzar la confianza en uno mismo es crucial para acrecentar la solidaridad de clase y necesario para la lucha contra el sistema capitalista y las elites sociales.
La importancia de su acción cultural ha sido fundamental para preparar una nueva sociedad, sin dominación y sin explotación. Su divisa anunciaba el objetivo: “Crear la nueva sociedad en el
seno de la antigua”. Visión utópica y, ciertamente, en las antípodas de la ortodoxia ideológica actual, pero ¿para actuar no es necesario el optimismo de la voluntad? Han tenido, eso sí, según la expresión de Benedetto Croce, el pesimismo de la inteligencia.Esta voluntad, a la vez idealista y práctica, la ha legado la IWW a los movimientos sociales y revolucionarios. Las novedosas prácticas sindicales puestas en marcha por la IWW –piquetes móviles, ocupaciones de los centros de trabajo, etc.– han sido adaptadas, en particular, en los años 30 del siglo xx , por el CIO (Congreso de las Organizacio-
nes Industriales). Las tácticas de la desobediencia civil han sido recuperadas por el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos en los años 50 y 60 del siglo xx, y las de autodefensa reapropiadas por las Panteras Negras en los años 60 y 70 del siglo xx . En la memoria radical norteamericana, la IWW es un modelo. Basta con leer los célebres poemas de Alan Ginsberg –
Howl y America – para comprender la continuidad y la amplitud de su influencia.

Desde principios de los años 70 del siglo xx, los movimientos ecologistas han adoptado la acción directa, el federalismo y la toma consensuada de decisiones. Organizaciones como la Alianza
Clamshell, la Alianza Abalone, el Livermore Action Group, Earth First! y otras similares se inspiran en la IWW. Hacia finales de los años 80 del siglo xx , la IWW estableció contactos con Earth First!
el más radical de los grupos ecologistas norteamericanos.Si bien es verdad que el impulso de la IWW, en tanto que movimiento de masas, fue frenado por el Estado desde 1917, la organización jamás ha desaparecido del todo. Sin embargo, han vuelto a tener un cierto desarrollo, como la CNT en Francia, sobre todo en el contexto de la antiglobalización. La IWW participó activamente en los acontecimientos de Seattle en noviembre de 1999 y de Washington en abril de 2000.



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