Sanar las heridas causadas por la polarización

La polarización es como una gran barrera
que nos aísla unxs de otrxs
no nos permite ver a los lados
ver a nuestrxs hermanxs
nos empuja a ver un solo color
una sola verdad
cuando en realidad somos muchos colores,
somos muchas formas
y muchos matices.


 La polarizacion nos bloquea de ver la esencia en lxs demás,
la polarizacion y el fanatismo nos ciegan,
no podemos reconocer al otrx si no nos ponemos en sus zapatos
si no nos abrimos a conocer mundos y visiones distintas a las nuestras.


La polarización ha sido la más efectiva arma de guerra para mantenernos fragmentados a los pueblos latinoamericanos,
para mantenernos divididxs y en discordia,
mientras los poderosos de un lado y del otro se sientan a pactar, a
negociar y a repartirse el botín,
a partirnos a los pueblos en pedacitos
y a reducir a la madre tierra a cenizas.


Hay que ablandar nuestros corazones
endurecidos por el constante bombardeo de odio,
por la supresión de los sentidos y de las emociones,
por la no escucha,
por el no contacto con otrxs,
por la deshumanización,
por la anulación de la voz del otrx,
por la vida sin vida a la que nos llevan,
hay que reivindicarnos como sujetos,
y oponernos a la idea de vivir como simples objetos,
hay que deshacernos de esa armadura o amargura que es el ego,
el cual se interpone 

para que no sintamos y escuchemos a las personas que nos rodean.

Hay que despolarizarnos,
hay que abrazar más a nuestrxs hermanos y a nuestro entorno donde habitamos
y menos a los polos que se presentan como una esperanza,
pues la verdadera esperanza está en nosotrxs.


Hay que revitalizar el tejido social,
reparar las grietas,
deshacernos de la burocratizacion y la partidización de la lucha,
las cuales nos hacen aislarnos más de nosotrxs
y ser seres cada vez más herméticxs, ortodosxs,
inflexibles, insensibles y tóxicxs,
que compiten entre sí para abrazar el estado,
terminamos convirtiéndonos en unxs desalmadxs,
hay que liberarnos de ese veneno que nos han sembrado,
extirparnos esa polarización que nos ha hecho tanto daño,
vaciarnos de esa hostilidad y guerra constante que promueven las cúpulas de poder maniqueísta y el status quo.


Hay que fortalecer los lazos de fraternidad y solidaridad
entre lxs de abajo,
recuperarnos del dolor,
superar las diferencias
re-oxigenar las mentes, las almas y los espacios
a través de la interacción entre nosotrxs,
de la integración,
del diálogo,
de la comunicación y el consenso,
nutrirnos de nuevas y diferentes voces y experiencias,
llenar los espacios de nuevas creaciones,

y así ir dando forma al mundo que queremos
en común,
hay que encontrarnos en ese común,
en la esencia de la vida,
en el amor,
la creatividad
y la diversidad.



Tomado de: https://www.pinterest.com/pin/410249847284015757/

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